Judios-HolocaustoSoldados del Ejército Rojo dialogando con prisioneros en Auschwitz

El 27 de enero de 1945 se marcó un antes y después en la historia de la humanidad. Aquel día tropas del Ejército Rojo se encontraron con una de las facetas más crueles del ser humano: el campo de exterminio masivo Auschwitz-Birkenau en donde durante más de 5 años miles de judios fueron asesinados a escala industrial.

Este asesinato sistemático de mas de 6 millones de judíos que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial en la Alemania Nazi y en los territorios ocupados por ella, se lo conoce como el Holocausto. La palabra proviene del griego antiguo: olos, el cual significa “todo” y kaustos o kautos, se traduce como “quemado”. Este término se refiere a una gran destrucción de la vida, especialmente con fuego. Antes de la Guerra, esta palabra era ya, en ocasiones, empleada para describir la muerte de un gran grupo de personas, pero a partir de 1945 se ha convertido en sinónimo del asesinato de judíos europeos durante la Segunda Guerra Mundial. Por eso, el término «el Holocausto», con mayúscula.

Causas que dieron lugar al Holocausto

La persecución a judíos por parte de diferentes grupos de la sociedad e incluso por parte del propio Estado no se dió única y exclusivamente de 1939 a 1945, sino que hechos de violencia, hostilidad e intolerancia ya eran padecidos por las comunidades judías desde hace varios siglos antes. Sin embargo, entre tales años la situación en Europa escalo a niveles sin precedentes debido a la combinación una serie de factores y sucesos económicos, políticos y sociales originados por la coyuntura, los cuales dieron lugar al asesinato sistemático y planificado de personas, a saber son: 

  • El origen en el siglo XIX de la idea que los judíos constituyen una raza diferente y, por ende, no pertenecen “al pueblo” o nación donde se encuentran.
  • El hecho de que en 1918 Alemania haya perdido la Primera Guerra Mundial sirvió de excusa perfecta para que varios sectores extremistas de derecha culparan a los judíos por la deuda generada en la guerra y por la propia derrota sufrida, alegando que habian “traicionado al pueblo alemán”. Además, acusaron a los judíos de ser explotadores capitalistas, beneficiándose a costa de otros. Al mismo tiempo, estos grupos radicales difundieron teorías conspirativas las cuales sostenían que  los judíos eran partidarios del movimiento comunista (cabe recordar que para Hitler y los jerarcas nazis las ideas comunistas eran aborrecidas totalmente) y que, a través de una revolución, planeaban tomar el poder mundial.
  • La compleja situación económica que atravesaba tanto Alemania como el resto del mundo en 1939 por la Gran Depresión. Durante aquellos años el trabajo escaceaba extremadamente, es por ello, que cuando el Estado comenzó a prohibir a judíos ejercer determinadas profesiones (como el de profesor universitario) una oportunidad laboral surgía para aquel ciudadano alemán alineado con el régimen, dando lugar a un silencio cómplice ante desapariciones o avasallamiento de los derechos de los ciudadanos judíos alemanes. 
  • La invasión alemana a Polonia en septiembre de 1939. Este hecho marcó el comienzo de una nueva etapa más radical en la persecución de los judíos. Emigrar para huir de la guerra se convertía en algo prácticamente imposible de concretar. 
  • La instauración de un Estado Totalitario en donde cualquier intento de disidencia o denuncia era penado con la muerte o años de cárceles. 

Fueron estas, a grandes rasgos, las principales causas que facilitaron al Estado Nazi terminar con la vida de millones de judíos. Sin embargo, se puede mencionar que el Holocausto fue la culminación del proceso de hostilidad e intolerancia hacia la comunidad judía que se mencionó anteriormente. Dicha conducta de rechazo e intolerancia se fue fortaleciendo a lo largo de los años, hasta el punto de encontrarse en un contexto con las condiciones óptimas para tomar el poder y aplicar sus ideales de exterminio desde lo más alto de las esferas de poder.

Responsables de las atrocidades

Es factible afirmar que el plan para la eliminación total del pueblo judío en Europa era totalmente secreto y solamente muy pocos nazis conocía a ciencia cierta lo que este plan implicaba, y que, a su vez, no toda la población de Alemania estaba implicada ni de acuerdo con la persecución de los judíos emprendida por Hitler. No obstante, este exterminio no podría haberse llevado a cabo de la manera en que se lo hizo sin la complicidad de cientos y miles de ciudadanos y soldados alemanes, agencias gubernamentales y la colaboración de Estados extranjeros. En la mayoria de  los territorios ocupados hubieron numerosos colaboradores, que delataban quienes eran judíos o ayudaban a localizar a donde se escondían . Asimismo,  agencias gubernamentales y burócratas seguían al pie de la letra las órdenes de los nazis y cooperaban en la detención y deportación de judíos. hecho el cual décadas mas tarde conduciría a la filósofa alemana de origen judío, Hannah Arendt a la elaboración del concepto de “banalización del mal”. 

Cabe destacar que la colaboración con los nazis tuvo  diferentes motivos: desde el antisemitismo en sí, hasta la codicia para quedarse con las pertenencias de los deportados o una manera de deshacerse de una persona con la cual se tenía viejos rencores o asuntos meramente personales. Sin embargo fue el temor hacia los nazis el principal motivo para la colaboración con ellos

Los soldados nazis filman un pogromo. Leópolis o Lviv (Ucrania), junio o julio de 1941.

Por otra parte, tenemos a aquellos que defendieron a capa y espada la vida humana, otorgando refugio a aquellos que eran perseguidos por el régimen a pesar del riesgo que implicaba también para ellos. Estas valientes personas son conocidas como los «Justos entre las Naciones«, en donde en todos los países ocupados por los nazis, estuvieron dispuestos a ayudar y su actuar centrándose, a menudo, en el rescate de vidas judías. 

Memorial Yad Vashem, Israel

Las otras víctimas

Durante el Tercer Reich, fueron los judíos las victimas centrales de este plan siniestro pero no fueron las únicas. Al encarcelamiento y asesinato de judios en campos de concentración se le sumaron los Romas y Sintis (gitanos), personas con discapacidades ya sean físicas y/o mentales y los polacos por pertenecer a una etnia o nacionalidad definidas como inferiores, testigos de Jehová, prisioneros de guerras y disidentes políticos. Por ende, el número de personas perseguidas y posteriormente asesinadas por la Alemania Nazi asciende a la escalofirnate cifra de 11 millones.

Civiles romaníes en Asperg, Alemania, siendo arrestados para ser deportados por las autoridades alemanas el 22 de mayo de 1940.

Los crímenes fueron de tal magnitud que su eco se hizo escuchar en todos los rincones del mundo. Debido a  ello, acciones y medidas se tomaron para que esto no se vuelva a repetir en la historia para ninguna comunidad o población sin importar sexo, raza, religión o cualquier otro factor. Sin embargo, con el paso del tiempo se puede entrever que las leyes y decretos no son infalibles, sino que estas pueden sucumbir si no hay una sociedad con memoria por lo sucedido. Ante un mundo en en donde la guardia es cada vez mas baja al parecerle, cada vez mas, que tales atrozidades no volverán a repetirse, el recuerdo, la empatía, el díalogo  y colaboración entre comunidades y naciones es fundamental para evitar que hechos tan aberrantes como el Holocausto efectivamente no vuelvan a tener lugar alguno en la historia humana. Sin ellos, toda ley siempre correrá el riesgo de sucumbir ante los intereses reinantes de aquellos que ostente el poder, tal y como lo fue en la Alemania de 1941, ya que no fue hasta que las tropas aliadas penetraron en territorio ocupado y arribaron hasta las puertas de Auschwitz que la verdadera cara del horror del Holocausto fue descubierta.

El anterior texto fue elaborado con información extraida de Anne Frank House y Museo del Holocausto: La Shoá.

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional