En el día de hoy, la fórmula ganadora del pasado 3 de noviembre con Joe Biden a la cabeza y como el primer presidente católico desde Kennedy, inicia su gobierno marcado por un importante legado que hereda de Donald Trump en materia económica, social y religiosa. 

El contexto en que se desarrolló la toma de posesión del nuevo gobierno es, sin duda alguna, un hecho nunca antes visto. Ante dicho precedente, debemos preguntarnos qué le depara al derecho fundamental de la Libertad Religiosa con los demócratas nuevamente en la Casa Blanca

El Legado de Trump en materia de Libertad Religiosa

Los cuatro años de Donald Trump en la Casa Blanca estuvieron marcados por un fuerte compromiso en la protección de la Libertad Religiosa. Desde la llegada del republicano al poder, numerosas batallas legales se libraron por medio de los diferentes departamentos de estado en pos de la protección de este derecho fundamental. La organización sin ánimo de lucro “Family Research Council” afirmó que durante la anterior administración hubo una “consistente prioridad” en la defensa de la Libertad Religiosa. Ante ello, podemos mencionar que las acciones y logros más importantes en materia de este derecho fueron, sin lugar a dudas: 

  • La Orden Ejecutiva firmada en 2017 la cual promueve la Libertad de Expresión y la Libertad Religiosa. Este decreto marcó el inicio de una restauración de las protecciones de la libertad religiosa para todos los ciudadanos estadounidenses.
  • La creación en 2018 del Grupo de Trabajo de Libertad Religiosa para ayudar al Departamento de Justicia (DOJ) a buscar y sofocar más activamente los casos de discriminación religiosa por parte del gobierno.
  • El impulso por parte del DOJ de ley federal que busca proteger los lugares de culto y otros sitios que dispongan de finalidad religiosa. Asimismo, dicha legislación prevé que los fiscales federales recibirán capacitación sobre protecciones legales para los lugares de culto.
  • La publicación de una guía sobre la oración escolar por parte de los Departamentos de Justicia y Educación a principios de 2020. Esta guía protege los derechos de los estudiantes en las escuelas públicas a participar en expresiones religiosas, como reunirse para orar en los terrenos de la escuela. 
  • La nominación de Amy Coney Barrett a la Corte Suprema de Justicia para velar por los valores de la familia y la Libertad Religiosa desde el mal alto poder judicial. 
  • Fortalecer la promoción de la Libertad Religiosa Internacional en el mundo por medio de la firma de la “Orden Ejecutiva sobre el avance de la libertad religiosa internacional” en junio de 2020, otorgándole, de esta manera, un mayor rol a esta libertad al momento de planificar la política exterior norteamericana

Los avances durante estos últimos cuatro años son evidentes. Sin embargo la pregunta que se debe formular ahora es: ¿se mantendrá este compromiso en la nueva administración?

Propuestas de Biden para Resguardar este Derecho

Este mal no tiene lugar en nuestro país” sostiene el nuevo presidente en cuanto a los ataques contra de la Libertad Religiosa. Para garantizar el debido cumplimiento de este derecho y el bienestar de las comunidades religiosas norteamericanas, Joe Biden propone un conjunto de políticas públicas que aseguren la seguridad, tanto nacional como local, de las organizaciones religiosas. Este paquete de medidas conocido como “The Biden Plan for Safeguarding America’s Faith-Based Communities” o “El plan de Biden para salvaguardar las comunidades confesionales de los Estados Unidos” establece que se debe involucrar simultáneamente al estado federal, local y a las propias comunidades para eliminar todo tipo de violencia hacia las congregaciones religiosas.

Para lograr con dicho objetivo, el plan se compone de cuatro grandes lineamientos:

  1. Mayores subvenciones de seguridad a las comunidades religiosas: con estos apoyos económicos se busca evitar que las organizaciones confesionales dependan de donaciones y esfuerzos internos de recaudación para protegerse contra los ataques, sino que sea el propio gobierno quien garantice todos los recursos necesarios para su seguridad. Para ello, Biden intentará trabajar con el Congreso para lograr un “aumento inmediato y sustancial” en los fondos directos de seguridad para organizaciones religiosas por medio del Programa de Subvenciones de Seguridad sin Fines de Lucro (NSGP) perteneciente al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
  1. Establecer un programa de aplicación de la ley basado en la fe: se presionará a la legislación para que autorice un nuevo programa de aplicación de la ley, ubicado dentro del Departamento de Justicia (DOJ), el cual se dedique a prevenir ataques contra organizaciones religiosas. Dicho programa proporcionará a las fuerzas de seguridad con: herramientas para procesar y poner en funcionamiento, según corresponda, información sobre amenazas extremistas nacionales; capacitación en preparación y respuesta activa ante amenazas y apoyo económico para financiar la aplicación de la ley local para proteger los lugares de culto.
  1. Fortalecer el enjuiciamiento de los crímenes de odio: con esta medida se intenta llevar ante la justicia a los perpetradores de violencia contra comunidades religiosas. En tal sentido, se pedirá al Departamento de Justicia otorgarle prioridad al enjuiciamiento de los crímenes de odio. Asimismo, se buscará impulsar una legislación que aumente la sentencia por ciertos delitos de odio que tienen lugar en lugares de culto y otros sitios de comunidades religiosas.
  1. Integrar el apoyo a las comunidades religiosas en una agenda más amplia contra el odio: Esto implica que las soluciones no serán solamente elaboradas por el propio gobierno, sino que, a su vez, se escucharán propuestas de aquellos sectores que también padecen este flagelo. Por otra parte, se exigirá a las redes sociales que redoblen sus esfuerzos por erradicar el contenido extremista que está radicalizando a las personas en línea. Y finalmente, dará prioridad al intercambio de información para que cuando el gobierno federal se entere de las amenazas dirigidas a organizaciones religiosas en línea, tal información se comparta de inmediato con las autoridades locales y con la organización objetivo.

La Agenda para Musulmanes, Judíos y Cristianos

Por otra parte, Biden propone una agenda con un conjunto de medidas enfocadas en las tres comunidades religiosas más importantes de los Estados Unidos:

 

  • Comunidad Musulmana: El nuevo gobierno está decidido a castigar con todo el peso de la ley la islamofobia que padecen los grupos musulmanes en Estados Unidos. Por otra parte, la nueva administración busca volver a honrar a las comunidades musulmanas por sus contribuciones a la vida estadounidense, restaurando, por ejemplo, la celebración del Eid en la propia Casa Blanca

Comunidad Judía:

Biden buscará asegurar y dejar en claro que el Estado Judío de Israel, el propio pueblo judío y sus respectivos valores y tradiciones cuenten con el inquebrantable apoyo de los Estados Unidos, como a su vez incrementar los esfuerzos y recursos para combatir toda forma de anti-semitismo. 

Comunidad Católica:

El nuevo gobierno (siguiendo los lineamientos de su presidente católico) propone una mejora económica para la clase media estadounidense para que toda persona, sin importar de donde venga, pueda ser alcanzada por el potencial de Dios.

La Lucha contra el Extremismo

En varias ocasiones las ideas extremistas terminan por materializarse en actos de violencia que atenta contra el resto de la sociedad y, en especial, contra una o varias comunidades religiosas específicas. Los ataques antisemitas en Nueva York en 2019 o la masacre en la sinagoga de Squirrel Hill en Pittsburgh con 11 muertos, son claros ejemplos de que Estados Unidos no es ajeno a este tipo de situaciones violentas. 

Para terminar con este flagelo, Biden propone:

  • Romper el nexo entre el extremismo y la violencia armada promulgando leyes sensatas de control de armas, prohibiendo las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad para sacar estas armas de guerra de nuestras calles.
  • Restaurar los fondos para un esfuerzo crítico para abordar el extremismo interno
  • Trabajar por una ley de terrorismo nacional que respete la libertad de expresión y las libertades civiles, al mismo tiempo que hacemos el mismo compromiso de erradicar el terrorismo interno que tenemos para detener el terrorismo internacional. 

La Libertad Religiosa en la Nueva Administración 

En su discurso de victoria, Joe Biden aseguró que “este es el momento de cerrar heridas en Estados Unidos”, prometiendo restaurar el “alma de la nación”.

Es cierto que durante su primer paso por la Casa Blanca como compañero de fórmula con Barack Obama, la libertad religiosa no fue una de sus principales políticas en su agenda, sin embargo, durante su campaña esto parece haber cambiado. Biden ha expresado recientemente su compromiso de restaurar el sentido de autenticidad y credibilidad de la promoción de la libertad religiosa

Sin lugar a dudas, el catolicismo, al ser parte fundamental de la vida de Biden, contribuirá a dar forma al estilo de su gobierno una vez asuma el poder, al mencionar en una entrevista con The Christian Post que los valores y principios de su fe a lo largo de su carrera en el servicio público, estos valores me lo han “mantenido centrado en lo más importante”.

Frente a las afirmaciones realizadas por Biden y las propuestas formuladas para garantizar la Libertad Religiosa, podemos esperar mayores (y mejores) medidas que velen por la protección de este derecho fundamental. Especialmente se puede prever un mayor enfoque de políticas públicas respecto a situaciones de violencia que padecen las comunidades musulmanas y judías (tales como ataques terroristas). A su vez se puede esperar también un mayor empeño en la elaboración de medidas para la reducción de la discriminación por parte del Estado y, paralelamente, una mayor inclusión de las comunidades religiosas a la sociedad norteamericana, como así también por parte de la sociedad estadounidense para con los valores, creencias y tradiciones de tales comunidades.

Por otra parte, debido al poder que caracteriza a los Estados Unidos en el tablero internacional, no se puede negar que dicha visión acerca de la Libertad Religiosa también se hará eco en la política exterior norteamericana. Biden se ha propuesto recuperar el liderazgo estadounidense en las relaciones internacionales, el cual se perdió, según él, por las políticas aislacionistas impulsadas por la anterior administración. Ante dicha visión, podemos esperar que los valores por el respeto de los derechos humanos impulsarán considerablemente la defensa de la Libertad Religiosa internacional por parte de los Estados Unidos. Judd Birdsall, periodista en Religion & Politics afirma que mediante este tipo de liderazgo, Biden “restaurará una cultura nacional de inclusión que aliente a las personas de todas las religiones a celebrar sus creencias abiertamente y sin temor a sufrir daños o represalias «.

Por último, cabe mencionar que este día representa un nuevo capítulo para todas las comunidades confesionales y para la Libertad Religiosa en sí en los Estados Unidos de América. Numerosas oportunidades nacen nuevamente para defender esta libertad fundamental y, aunque no se puede afirmar que todas las propuestas formuladas en campaña por el nuevo presidente para combatir las amenazas que se erigen contra ella, se materializarán efectivamente durante su mandato. Sin embargo, si otorgan una visión más clara del camino que tomará la nueva administración en dicha materia y hasta qué punto estará dispuesta a defenderla. 

El anterior texto fue elaborado con información extraída de: