Día Internacional de la Mujer_Mesa de trabajo 1

Cada 8 de marzo se conmemora, en diversos países del mundo, el Día Internacional de la Mujer. Una fecha que une a mujeres de todos los continentes, independientemente de sus diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas, políticas o religiosas, para conmemorar los logros de las mujeres en favor de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. 

La Organización de Naciones Unidas (ONU) celebra este día desde 1975, pero no fue sino hasta 1977 que la Asamblea General proclamó esta fecha como una celebración internacional. Sin embargo, el orígen de este día se remonta a principios del siglo XX, cuando las mujeres en Europa protestaban por el derecho al voto, mejores condiciones laborales e igualdad. A pesar de que han pasado más de cien años y grandes avances en materia de Derechos Humanos desde aquella época, la raíz del movimiento permanece la misma: honrar el valor de la mujer.

El Papel de la Mujer dentro del Diálogo Interreligioso

Las mujeres participan cada vez más dentro del diálogo interconfesional. En los últimos 20 años, han surgido varias iniciativas interreligiosas de mujeres, la mayoría desarrolladas por y para mujeres. De acuerdo a un estudio realizado por la Red Interreligiosa de Reino Unido (IFN por sus siglas en inglés) en 2015, los grupos de mujeres pueden ser catalizadores del cambio, permitiendo una reactivación del diálogo interreligioso en sus respectivas áreas. Esto se debe a distintos factores, revelados en el mismo estudio, los cuales incluyen cualidades particulares características de las mujeres que favorecen el trabajo interreligioso, como un enfoque no confrontativo para la búsqueda de soluciones; así como una mejor capacidad para escuchar al otro. 

Inclusive, algunos líderes mundiales han reconocido el papel tan importante que juega la mujer para el diálogo interreligioso, en distintas ocasiones. S.E. Dato Lim Jock Hoi, Secretario General de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN), ha destacado que las mujeres se han convertido en una fuerza ferviente para lograr la paz, la inclusión y la tranquilidad en las sociedades.

En 2018, ‘Mantener la fe en la paz sostenible’ fue una reunión de alto nivel organizada por Naciones Unidas, que tuvo como objetivo el papel de las mujeres religiosas en la construcción de la paz. Este evento, destacó cómo las mujeres de fe han sido fundamentales para reconstruir la cooperación interreligiosa en muchos países del mundo, como en Bosnia, la República Centroafricana, Colombia y Siria.

Asimismo, las mujeres de fe históricamente han desempeñado un papel fundamental en la lucha contra la desigualdad de género, capacitando a mujeres jóvenes como líderes de comunidades religiosas y defensoras de la justicia social. En todas las religiones existen teólogas que participan activamente en los esfuerzos por lograr la igualdad de género desde una perspectiva de fe. Por ejemplo, en Malasia, Zainah Anwar empodera a las mujeres mediante su organización «Hermanas en el Islam», en donde se enseña sobre la igualdad de género a través de la religión islámica. O en Canadá, el Instituto de Investigación Feminista Sij existe para involucrar a la comunidad sij en la investigación para comprender mejor las causas de la discriminación por género y cómo combatirla.

Las Mujeres y la Libertad Religiosa

Sin embargo, el pleno ejercicio de la Libertad Religiosa es necesario para alcanzar una verdadera igualdad de género. Cuando desaparece el respeto a la diversidad de creencias y prácticas religiosas, la igualdad de género se deteriora. Según un estudio realizado en 2014 por investigadores de la Universidad de Georgetown y la Universidad Brigham Young, la libertad religiosa no sólo está ligada a la igualdad de género, sino también a economías más estables. En países donde la intolerancia religiosa alcanza elevadas tasas, ésta afecta la capacidad de las mujeres para contribuir a la economía. 

Tristemente, a nivel mundial, la persecución de mujeres y niñas por su fe sigue siendo un fenómeno común. De acuerdo a la organización internacional, Ayuda a la Iglesia Necesitada, ​​las mujeres y las niñas son el primer blanco de la persecución religiosa; arrebatandoles poco a poco, no sólamente su derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión, sino también libertades como el derecho a la educación. Ejemplos notables se pueden evidenciar en Estados como Pakistán, donde las niñas hindúes y cristianas son convertidas y casadas a la fuerza. En China, mujeres de la minoría musulmana uigur son objeto de esterilizaciones forzadas en los llamados «campos de reeducación». Inclusive, en Francia, la prohibición del uso del hijab afecta el derecho de las mujeres musulmanas a manifestar libremente su religión. 

En su Informe sobre la Persecución Religiosa por Razones de Género (GSRP) 2020, la organización Open Doors International, asegura que las dos principales formas de persecución contra las mujeres en el mundo son la violencia sexual y el matrimonio forzado. Otros hallazgos del estudió también señalan que las mujeres son atacadas desproporcionadamente, en muchas más formas que los hombres. Además, estas formas de violencia buscan separar a las comunidades y las familias mediante la vergüenza y el estigma, lo que significa que gran parte de esta persecución no se denuncia, pues de lo contrario, las mujeres terminan siendo rechazadas dentro de su misma comunidad. 

La directora de Open Doors para la Mujer, Helene Fisher, declaró que «el informe pone de manifiesto el impacto de por vida de la persecución que sufren las mujeres y las niñas a causa de su fe. Cuando las mujeres y las niñas son agredidas sexualmente, soportan indecibles abusos mentales y físicos, a la vez que a menudo se ven atrapadas en «matrimonios» contra su voluntad. Incluso si consiguen escapar de los terrores de este destino, un estigma y un rechazo devastadores las seguirán ahora durante el resto de su vida. Esta vergüenza está destinada a dejar a estas mujeres con vida pero sin futuro. Lamentablemente, esto significa que no formarán parte de una futura familia dentro de su comunidad religiosa». Aunado a esto, según investigaciones específicas de género, hubo un aumento del 31% en la violencia contra las mujeres y niñas cristianas en 2021, en comparación con el año anterior. 

Todo estos datos, desvelan la necesidad de que la igualdad religiosa y de género sea reconocida y garantizada en el marco jurídico de todo país. Los líderes religiosos y Ministros de Culto, juegan un papel fundamental para defender y actuar para que se ponga fin a la persecución; para enseñar sobre la dignidad humana de toda persona y el valor innegable de la mujer dentro de la sociedad. En el mundo, más del 80% de la población profesa una religión; siendo el 50% mujeres. Esto quiere decir que en conjunto, las iglesias, las mezquitas, los templos, las sinagogas y los lugares de culto, son espacios que tienen el potencial de influir en un cambio social importante en la forma en la que se piensa, valora y empodera al sexo femenino. 

El Día Internacional de la Mujer, se presenta como una oportunidad para conmemorar los aportes de las mujeres en la sociedad y promover la garantía efectiva de sus Derechos Humanos, recordándonos que es sólo mediante el respeto a la dignidad y los derechos de todos, que podremos avanzar hacia un futuro más pacífico y seguro para las siguientes generaciones. 

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional