El 1 de marzo de cada año, celebramos el derecho de toda persona a vivir una vida plena, productiva y con dignidad; a esta fecha se le conoce como el Día Internacional de la Cero Discriminación.
Con el objetivo de promover la tolerancia y la diversidad, y ponerle fin a toda forma de discriminación, el 1 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) designó el 1 de marzo como el Día Internacional de la Cero Discriminación (o Zero Discrimination Day, como es conocido en inglés). Basándose en el Artículo 1º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el cual señala que «todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos«, este día hace un llamado a promover y celebrar el derechos de todos a vivir una vida con dignidad, independientemente del aspecto físico, sexo, edad, religión, lugar de procedencia, condición social, opiniones, raza, discapacidad, origen étnico, lengua, condición médica o cualquier otro motivo.
¿Qué es la Discriminación?

De acuerdo a la “Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación”, publicada el 11 de junio de 2003 en el Diario Oficial de la Federación, la discriminación consiste en toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades. En otras palabras, la discriminación hace referencia a todo acto que tenga como objetivo violar los Derechos Humanos Fundamentales de una persona.
El derecho a no ser discriminado implica que las personas reciban un trato digno, a que se respete su autonomía, privacidad y confidencialidad, y que se les garantice la ausencia de coacción y abuso en igualdad de condiciones. Sin embargo, desafortunadamente, en la actualidad la discriminación por diversos motivos sigue aumentando, obstaculizando todo esfuerzo por construir un mundo más justo y equitativo.
Es por ello que el Día Internacional de la Cero Discriminación, busca llamar la atención sobre el agravamiento de la desigualdad y la injusticia que existe en el mundo. Según los datos estadísticos del Programa de las Naciones Unidas para el Progreso, la inequidad continúa incrementando para más del 70% de la población mundial, acentuando la división y saboteando el desarrollo social y económico. Como decía la política y activista birmana Aung San Suu Kyi, “la paz no sólo consiste en poner fin a la violencia o a la guerra, sino a todos los demás factores que amenazan la paz, como la discriminación, la desigualdad, la pobreza.”
Por lo tanto, el objetivo principal del Día de la Cero Discriminación es garantizar la dignidad de todas las personas mediante la promoción de políticas inclusivas en las esferas tanto política como económica y social. La discriminación, es uno de los factores que dificulta alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, firmados por 193 países en 2015, para 2030. El Día de la Cero Discriminación pone de relieve cómo la gente puede informarse y promover la inclusión, la compasión, la paz y, sobre todo, un movimiento para el cambio; este día contribuye a crear un movimiento mundial de solidaridad para acabar con todas las formas de discriminación.
En el caso específico de México, el INEGI y la CONAPRED, en coordinación con la CNDH, la UNAM, y el CONACYT, crearon el proyecto “Encuesta Nacional sobre Discriminación” (ENADIS 2017), en el cual se plasmó que el 20.2% de la población de 18 años y más ha sido discriminada por algún motivo, principalmente por su forma de vestir, por su peso o estatura, su edad o sus creencias religiosas, enfatizando el largo camino que le queda a México por recorrer en esta materia.
Discriminación por motivos religiosos

Hoy por hoy, muchos líderes religiosos y miembros de comunidades religiosas alrededor del mundo, se enfrentan a tratos degradantes, burlas, agresiones y discriminación por motivo de sus creencias. Debido a esto, sus derechos humanos son constantemente limitados y restringidos indebidamente, negándoles su acceso a la educación pública, a los servicios de salud, o incluso, se les restringe su libertad de expresión. En casos extremos, algunos de ellos también son arrestados o pierden sus vidas a causa de su afiliación religiosa.
Algunos ejemplos claros de esto, se pueden encontrar en países como Afganistán, Corea del Norte o Nigeria. De acuerdo a la Organización Internacional “Open Doors” (Puertas Abiertas), desde la entrada del Talibán, Afganistán es el país más peligroso para ser cristiano en 2022. La toma de posesión de los talibanes “supuso un cambio de juego no sólo para las mujeres y las minorías étnicas, sino también para las minorías religiosas, incluidos los cristianos conversos, que son vistos como apóstatas», enfatizó la organización. Seguido de Afganistán, se encuentra Corea del Norte, en donde en 2021, hubo un aumento de las detenciones de cristianos y del cierre de iglesias, así como la entrada en vigor de una ley que prohíbe la Biblia. Por su parte, Nigeria, por segundo año consecutivo, fue nombrado como el país donde los cristianos son objeto de más violencia. Solo en este país, se registró el 79% del total de los asesinatos de cristianos.
Alrededor del mundo, se ha producido un aumento del 24% de los cristianos asesinados a causa de su fe, pasando de 4,761 casos en 2020, a 5,898 en 2021. El número de iglesias atacadas en todo el mundo también aumentó a 5110, frente a las 4,488 del año anterior. Esto quiere decir que más de 360 millones de cristianos en todo el mundo – ó 1 de cada 7 cristianos – sufren altos niveles de discriminación y persecución en su vida diaria.
No obstante, los Estados tienen la obligación de abstenerse de discriminar a las personas en base a su religión o creencia (obligación de respetar). Así como tienen el deber de prevenir y sancionar este tipo de discriminación (obligación de proteger), y deben adoptar medidas necesarias para que toda persona pueda ejercer efectivamente sus Derechos Humanos sin discriminación alguna (obligación de cumplir). En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas ha designado un Relator Especial sobre la Libertad de Religión o Creencias, cuyo mandato consiste en identificar los obstáculos que impiden el disfrute del derecho a la libertad de religión, así como generar recomendaciones y presentar informes al Consejo de Derechos Humanos y a la Asamblea General, sobre la situación actual de cada país.
En el caso particular de México, la religión ocupa la segunda causa por discriminación en el país. A su vez, un tercio de la población se siente poco o nada libre para expresar sus creencias, cultos o ritos dentro de su comunidad. Al mismo tiempo, 24% de la población ha declarado que se les ha negado servicios médicos, recibir apoyos de programas sociales, o incluso, ser atendidos en oficinas de gobierno debido a su afiliación religiosa. De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017 (ENADIS), los estados donde más prevalece la discriminación son: Puebla, Colima, Guerrero, Oaxaca y Morelos. Asimismo, 45% de la población de diversidad religiosa declaró que el Estado respeta poco o nada sus Derechos Humanos. Aunado a esto, 37% de la población mexicana no le rentaría un cuarto a una persona con una religión distinta a la suya; 26% no permitiría que sus hijos se casaran con una persona de una religión distinta a la suya; y 45% está de acuerdo en que entre más religiones se permitan en el país, más conflictos sociales habrá.
Ante estos hechos, el Día Internacional de la Cero Discrimación tiene el objetivo de resaltar la situación actual que viven millones de personas y hacer un llamado a que países, como México, garanticen que toda persona pueda gozar de sus derechos sin importar su religión o cualquier otro tipo de condición. Este día, nos permite unirnos en contra de los prejuicios y exigir el respeto hacia nuestra libertad (el aspecto más importante en la vida de cualquier persona). El Día de la Cero Discriminación nos invita a informarnos, a entender, respetar y tolerar las diferencias que existen entre nosotros, así como a construir juntos un mundo más equitativo para las futuras generaciones.
Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional
