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Ante una advertencia encubierta del gobierno sobre la injerencia en el ámbito político, la arquidiócesis de Ciudad de México emitió un comunicado en el que defiende su derecho a pronunciarse sobre cuestiones públicas.

El 26 de abril, la Secretaría de Gobernación de México emitió un comunicado en el que advertía de sanciones a las asociaciones religiosas que intervinieran en la política partidista.

Recordando las disposiciones de la Constitución del país y de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, la Secretaría exhortó «a todos los actores religiosos, particularmente a los ministros de culto, a conducirse de tal manera que, en el actual periodo de campañas electorales, sigan contribuyendo a la construcción de una sociedad plenamente democrática y respetuosa de los preceptos constitucionales, en el marco de la laicidad del Estado mexicano».

Durante gran parte del siglo XX, México sufrió algunas de las leyes más anticlericales del mundo no comunista. La Iglesia católica no estaba reconocida como entidad legal, el clero no podía llevar vestimenta clerical y la Iglesia tenía prohibido interferir de cualquier manera en la política. Aunque muchas de estas restricciones se levantaron en la década de 1990, la estricta separación de la Iglesia y el Estado se mantiene en la Constitución.

Posteriormente, advirtió a las asociaciones y líderes religiosos que «tengan cuidado de no incurrir en propaganda o proselitismo político, ya sea a favor o en contra de candidatos, postulantes, ideologías partidistas o partidos políticos».

México se dirige a las urnas el 6 de junio, y están en juego más de 3.500 cargos públicos. El voto católico es clave, en un país donde el 80% de la población se identifica como católica. En palabras del editorial de esta semana de Desde la Fe, el semanario de la Arquidiócesis de México, «sin duda, será una elección que afectará la visión del México que construiremos en los próximos 15 o 20 años».

El editorial rechaza la acusación hecha por la Secretaría de Gobernación de que la Iglesia católica viola el principio del Estado laico al tomar posiciones en temas públicos. El argumento de la Iglesia es que a través de declaraciones o comentarios sobre su posición en diferentes temas, no se está asociando a una opción política ni abogando a favor o en contra de un partido o candidato concreto.

Varios observadores han argumentado que la declaración del gobierno del 26 de abril pretendía ser una respuesta a la exhortación de los obispos mexicanos a votar por opciones políticas que defiendan toda vida humana y los derechos fundamentales y a favor de políticas que reconozcan el derecho de los padres a decidir sobre la educación de sus hijos.

En el mensaje emitido después de su Asamblea de Pascua, los obispos habían llamado a los electores a «informarse lo más posible sobre la persona y las propuestas del candidato para analizarlas en conciencia y que su voto sea libre, razonado y responsable, en coherencia con nuestros valores humanos y cristianos».

El periódico de la Arquidiócesis de México defendió la libertad y el derecho de los obispos a recordar a los fieles cuáles son las enseñanzas y la doctrina de la Iglesia, argumentando que al hacerlo no están haciendo apología política.

El editorial también dijo que la Iglesia tiene la responsabilidad de ayudar a la gente a discernir entre las necesidades reales y las ofertas fáciles, los derechos humanos de las ideologías, y buscar la mejor opción más allá de las estrategias de marketing y los ataques de tinte político.

En este sentido, el editorial no escrito se pregunta si los votantes son realmente «libres» a la hora de emitir su voto, cuando están rodeados de encuestas que tienen como objetivo «influir en nuestro voto diciéndonos: ‘mira a quién vota todo el mundo'».

«Las encuestas rara vez se hacen para informar, la mayoría se hacen para influir», argumenta la revista, tras señalar que el ser humano es muy «influenciable socialmente», apuntando que cuando una multitud mira hacia arriba, la tendencia normal es mirar también hacia arriba.

El ser humano también es «presa fácil de la influencia de la información, de la que la publicidad es el mejor aliado», y los políticos influyen en el electorado vinculando imágenes positivas con figuras o partidos políticos.

«Por último, está la manipulación digital», dice el editorial. «Toda la publicidad está orientada según nuestros gustos, nuestras conversaciones, las páginas que visitamos, ¡incluso los lugares a los que vamos! Todos estos datos sirven para mostrarnos sólo el mundo que ‘ellos’ quieren que veamos. Así es como se polariza la sociedad, ya que los seguidores de un partido sólo recibirán publicidad de ese partido y los contrarios recibirán publicidad del suyo; así, la publicidad nos aísla ‘en nuestro mundo’, sin permitirnos ver el panorama completo».

Según el editorial, en un momento en el que las plataformas de los partidos son poco claras y muchos candidatos destacan más por la «trayectoria artística que por su experiencia política», el votante tiene que ir más allá para saber en qué manos depositar el futuro de México.

Apoyándose en el editorial y en el mensaje de los obispos, el Centro Católico Multimedial de México argumentó que el gobierno no promueve un «estado laico» sino que es hipócrita, siempre dispuesto a citar el Evangelio o al Papa Francisco cuando le sirve a sus propósitos, pero atacando abiertamente a la Iglesia o a la jerarquía cuando la marea cambia.

«Es necesario repensar el Estado laico reconfigurando el significado de este principio, despojándolo de la extraña esquizofrenia, especialmente en esta administración que ha depositado mucha [confianza] en los textos evangélicos y en la sotana papal», argumenta el centro en un comunicado dominical. «Todos hemos sido testigos de las insistentes citas del actual presidente de México sobre el Papa Francisco para dar firmeza a sus medidas populistas: ‘Y aunque se puede pertenecer a cualquier religión, nos olvidamos de los Evangelios, o no somos coherentes… ¿Por qué los pobres primero? Porque esa es la esencia de los Evangelios’, dijo el presidente [Andrés Manuel] López Obrador, el 7 de abril de 2020 citando al papa.»

 

Fuente: Crux