La organización de los Testigos de Jehová anunció el viernes una política revisada que permite a sus miembros recibir productos médicos derivados de la sangre, aunque sigue prohibiendo las transfusiones de sangre completa. Es la segunda revisión de la política en 2026 en torno a su histórica prohibición sobre la sangre. Los miembros podrán ahora recibir tratamientos que involucren los cuatro componentes primarios de la sangre: plasma, plaquetas, glóbulos rojos y glóbulos blancos.

Geoffrey W. Jackson, miembro del Cuerpo Gobernante, declaró: «Cada cristiano debe tomar su propia decisión personal sobre el uso de estos cuatro componentes primarios en toda atención médica y quirúrgica». Las nuevas directrices también permiten a los miembros donar sangre para la producción de productos médicos, siempre que no se transfunda como sangre completa a otras personas. En marzo, la organización autorizó a sus miembros a almacenar su propia sangre para uso médico futuro.

Los componentes sanguíneos cumplen funciones terapéuticas específicas: el plasma trata traumatismos y ciertas enfermedades, los glóbulos rojos atienden la anemia, los blancos combaten infecciones y las plaquetas apoyan tratamientos oncológicos. El portavoz internacional Paul Gillies subrayó que la decisión exige reflexión: «Lo que decimos es que hay que orar sobre ello, hay que estudiarlo, hay que ver qué dice la Biblia al respecto, porque la sangre en la Biblia representa la vida».

Los críticos han cuestionado durante mucho tiempo la postura de la organización, argumentando que la prohibición impide tratamientos que salvan vidas. Los Testigos de Jehová interpretan los pasajes bíblicos que piden a los creyentes «abstenerse» de sangre como una prohibición de las transfusiones, a diferencia de otras tradiciones cristianas y judías que lo consideran una ley dietética. La organización reporta 1,3 millones de miembros en Estados Unidos y 9,2 millones en el mundo, en más de 200 países.

Fuente: Religion News Service