El Camino de Santiago vuelve a convertirse, entre el 21 y el 27 de septiembre de 2026, en escenario de encuentro entre distintas tradiciones religiosas con la celebración de la II Peregrinación Interreligiosa por la Paz. Bajo el lema «Un mundo diferente es posible», medio centenar de personas —católicos, judíos, musulmanes, budistas, bahá’ís, hinduistas y representantes de otras espiritualidades— comparten camino, oración y silencio a lo largo de 115 kilómetros desde León hasta Santiago de Compostela.
La iniciativa arrancó simbólicamente en León, con la recepción de los participantes en el monasterio benedictino de Santa María de Carbajal, para luego trasladarse a Sarria e iniciar el recorrido a pie por el Camino Francés durante seis jornadas. Cada etapa está dinamizada por una de las confesiones participantes: el grupo bahá’í (Sarria-Portomarín), el budista (Portomarín-Palas de Rei), el hinduista (Palas de Rei-Melide), el judío (Melide-Arzúa), el musulmán (Arzúa-O Pedrouzo) y el cristiano (O Pedrouzo-Santiago). Durante el itinerario hay espacios de celebración, reflexión, oración y convivencia que respetan los tiempos de cada tradición, con el propósito de impulsar un proceso duradero de diálogo entre comunidades religiosas asentadas en España.
El Camino de Santiago es la red de rutas de peregrinación que, desde la Edad Media, conduce hasta la tumba del apóstol Santiago el Mayor en la catedral compostelana; declarado Patrimonio de la Humanidad y primer Itinerario Cultural Europeo, recibe cada año a cientos de miles de personas de procedencias y motivaciones muy diversas. El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, ha descrito el Camino como «un espacio abierto por el que transitan tanto quienes buscan como quienes no buscan, tanto creyentes como no creyentes», y ha subrayado que esa diversidad constituye su valor y puede convertirse en «un mensaje de esperanza» capaz de transformar las dificultades en motor de unidad.
La peregrinación está promovida por el DIR León, grupo de diálogo interreligioso, junto con la Comisión Ibérica del Diálogo Interreligioso Monástico (DIM-MID) y la Fundación Santa María de Carbajal, con la colaboración de la Comunidad Bahá’í de España, comunidades judías, la Unión Budista de España y otros colectivos. Con esta segunda edición, sus impulsores buscan demostrar que las diferencias religiosas no tienen por qué separar, sino que pueden convertirse en un puente hacia la convivencia: caminar juntos, pese a las diferencias, es una forma posible de construir paz y justicia social.
Fuente: Omnes
