Como bien es sabido, se entiende a la Libertad Religiosa como aquel derecho humano que reconoce la libertad de todas las personas para elegir, practicar y expresar su religión tanto en el ámbito privado como público, o bien elegir no profesar ninguna, sin que esto sea motivo de discriminación o represión alguna para con la persona que ejerce este derecho. Ahora bien, en varias ocasiones se piensa y/o se vincula a la Libertad Religiosa con las personas adultas, sin embargo, este derecho fundamental también aplica a los más pequeños de nuestra sociedad: los niños. Debido al hecho de que ellos representan el futuro y el porvenir de toda comunidad, debemos preguntarnos cómo garantizar que este derecho humano también sea respetado y promovido para ellos.  

En primer lugar, se debe de dejar de vincular a la Libertad Religiosa única y exclusivamente con los adultos, ya que los niños, al igual que ellos, tienen el mismo derecho de escoger y profesar la religión que deseen. Este derecho, no solo está plasmado en la Declaración Universal de Derechos Humanos (lo que implica que aplica a toda persona desde su concepción), sino que también se encuentra consagrado en el artículo 14 de la Convención sobre los Derechos del Niño, la cual menciona que  “los estados miembros tienen que respetar el derecho del niño a la libertad de pensamiento, conciencia y religión”.

No obstante, estos no son los únicos documentos donde podemos encontrar pruebas de que la Libertad Religiosa ha de ser promovida también en los más pequeños, ya que la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño de 1999 defiende, a su vez, esta libertad fundamental de los niños en su artículo 9: “Todo niño tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Los padres y, en su caso, los tutores legales tienen el deber de proporcionar consejo y asesoramiento en el ejercicio de estos derechos teniendo en cuenta la evolución de sus facultades y el interés superior del niño”.

Por otra parte, dicha protección también se extiende al Viejo Continente, en donde los 47 países que forman parte del Consejo Europeo, han plasmado su compromiso de resguardar la libertad de pensamiento y religión mediante la introducción del artículo 9 en la Convención Europea de Derechos Humanos, la cual otorga estos derechos tanto para adultos como para niños. 

Asimismo, si un país miembro respeta dicho artículo corre el peligro de ser sancionado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho implica la libertad de cambiar de religión o de convicciones, así como la libertad de manifestar su religión o sus convicciones individual o colectivamente, en público o en privado, por medio del culto, la enseñanza, las prácticas y la observancia de los ritos”.

Enumerados los diferentes instrumentos legales que garantizan y preservan el derecho fundamental de la Libertad Religiosa en los más pequeños, es necesario preguntarnos ¿cómo y porqué profesar un credo es importante para la vida y desarrollo de los niños?

 

Primeramente, podemos mencionar que la religión es de gran relevancia para muchas sociedades y comunidades debido al hecho de que permite a los niños aprender de los principios morales y éticos, y tradiciones que se desprenden de ella. Esto lleva en varias ocasiones a que los niños puedan resolver fácilmente cuestiones relacionadas con la vida y la muerte, como así también entablar mejores relaciones con las personas que los rodean y, a su vez, les permite construir una mejor noción acerca de qué es  lo bueno y lo malo; allanando el camino para que en un futuro se conviertan en personas moralmente correctas y admiradas dentro de sus comunidades.

En segundo lugar, nos encontramos con el hecho de que una gran parte (por no decir todas) de las religiones promueven valores muy importantes para la convivencia armoniosa de las personas y la construcción de una actitud de tolerancia para con los demás, como lo son los valores de sabiduría, solidaridad y justicia. Dichos valores, ideales y principios llegan al niño por medio de agentes claves para la vida de toda persona, como lo pueden ser sus familia, amigos o colegios; logrando, de este modo, que cuando crezcan sean personas prudentes y respetuosas.

 

Ahora bien, es sabido que los niños por sí solos no podrán garantizarse este derecho, sino que es necesario de dos actores claves para el cumplimiento de dicha libertad: los padres y las autoridades religiosas.

En cuanto a los padres, es su  responsabilidad la de educar a sus hijos, inculcar valores y principios que le sirvan de guía para el día de mañana. Específicamente, la Convención de la UNESCO menciona que dicha educación debe contribuir «al pleno desenvolvimiento de la persona«, esto implica, por ende, que la dimensión religiosa no puede estar ausente. El especialista en derecho, Norberto Padilla, menciona que religión, cosmovisión, cultura, tradición, relaciones intergeneracionales y la búsqueda de la verdad están vinculados entre sí en el corazón humano.

 

Por otro lado, nos encontramos con el papel fundamental que juegan en el respeto y promoción de los Derechos del Niño las autoridades religiosas. Si tenemos en cuenta la influencia y el respeto de los miembros de sus comunidades, se puede llegar a mencionar que los líderes religiosos pueden fomentar activamente las acciones y el desarrollo de la protección de los niños. A su vez, cuentan con el grado de influencia necesaria para detener prácticas de violencia y discriminación contra los niños.

Podemos encontrar una gran variedad de ejemplos de cómo las autoridades religiosas promueven y salvaguardan a los más pequeños, tales como el caso de Afganistán, en donde la promoción de la educación para las jóvenes ha sido respaldada por parte de algunos mandatarios religiosos o en Etiopía, donde se creó una semana de concienciación del Sida por parte de los líderes religiosos cristianos y musulmanes.

 

Finalmente, podemos mencionar que todo ello y más, solamente se logrará si realmente contamos con autoridades e instituciones gubernamentales que verdaderamente promuevan y protejan este derecho fundamental en todos los niveles de la sociedad y en todas las edades de las personas que la compongan. Si verdaderamente queremos construir una sociedad más tolerante en el futuro es necesario tomar acción hoy mismo con quienes van a ser miembros de dicha comunidad en el día de mañana.

El anterior texto fue elaborado con información extraída de Humanium: Niños y Religión; Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa: Libertad Religiosa para los Niños; Carta Africana Sobre los Derechos y Bienestar del Niño; Convenio Europeo de Derechos Humanos ; y Libertad religiosa y educación: una necesaria armonía

 

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional