Qué es la Eutanasia

Proveniente del griego εὐθανασία, que se lo traduce como “buena muerte”, la eutanasia ha llevado, indudablemente, a multitudinarias movilizaciones a lo largo del mundo ya sea para defenderla como para condenarla. La cuestiones e interrogantes que rodean a esta práctica no son para nada simples, sino que se constituyen como extremadamente complejas y los debates, no solo científicos, sino también legales y filosóficos no hacen más que reflejar dicha complejidad.

Actualmente son 8 países los que permiten que se lleve a cabo esta práctica en sus jurisdicciones, sin embargo, el movimiento para legalizarla está creciendo lentamente en el mundo. Por ello, debemos preguntarnos, ¿en qué consiste específicamente la eutanasia? ¿cómo es la situación de la misma en aquellos países donde se la permite? y ¿cuáles son los peligros que conlleva desregularla? 

¿Qué es la Eutanasia?

La eutanasia se la puede definir como aquella acción mediante la cuál el médico provoca deliberadamente la muerte de su paciente. Asímismo, nos encontramos con dos tipos de prácticas: la eutanasia activa y la eutanasia pasiva. La primera de ellas refiere a las acciones que producen «una muerte que no hubiera ocurrido sin las mismas«, como por ejemplo, la muerte de una persona por la aplicación de una inyección letal, sin ésta última la vida de la persona no se hubiese terminado.

Luego, tenemos a la eutanasia pasiva, la cuál hace referencia a la supresión o no aplicación de medidas que mantienen o pueden mantener a una persona con vida, la cual fallece como consecuencia de tales decisiones. Concretamente esta cara de la práctica se la puede ver, por ejemplo, cuando se cesa el tratamiento de un paciente y, por ende, se lo deja morir; desconectar las máquinas de apoyo a la vida como los respiradores o los tubos de alimentación o no ejecutar operaciones que pueden ayudar a prolongar la vida del paciente.

De acuerdo con la Universidad Austral, la eutanasia (sin importar su tipo), siempre posee la misma finalidad: destruir la vida. Es por ello por lo que se llamaba, se llama y debería seguir llamándose homicidio, debido al hecho de que la información y conocimiento que posee el paciente acerca de su enfermedad y su demanda libre y voluntaria de poner fin a su vida, es decir, el llamado suicidio asistido, no modifica que sea un homicidio, ya que esta práctica entra en grave conflicto con los principios rectores del Derecho y de la Medicina contemporáneos.

Por otra parte, muchas personas tienden a confundir la eutanasia con el suicidio asistido. A pesar de que sus nombres prestan a una fácil confusión, no son lo mismo. La diferencia entre estas dos prácticas radica en la manera en quién provoca la muerte del paciente. Mientras que el suicidio asistido implica que esta medida sea ejecutada por el propio enfermo que cuenta con la ayuda de alguien más que le facilita los medios y conocimientos para hacerlo, en la eutanasia la propia acción de terminar con la vida del paciente es llevada a cabo por el propio profesional de la salud. 

Paises en donde la Eutanasia es Legal

Con la reciente legalización de está práctica en España, son 6 los que componen la lista de aquellos paises en el mundo en donde la eutanasia se practica sin sanciones legales. En todos estos territorios, los requisitos para que se lleve a cabo son muy similares: sufrir una enfermedad grave o terminal que produzca un sufrimiento físico (o psicológico) intolerable y el un pleno consentimiento del paciente. En concreto, estos son aquellos países donde esta práctica es legal: 

  • Países Bajos: en 2002, se convirtió en el primer país del mundo en legalizarla. Está permitida a partir de los 12 años de edad (hasta los 18 es preceptivo el acuerdo de los representantes legales) y es necesario un “sufrimiento inaguantable sin perspectiva de mejora”. También está permitido el suicidio asistido. 
  • Bélgica: el requisito es un sufrimiento físico o mental insoportable. En caso de los niños, deben estar en estado terminal.
  • Luxemburgo: se puede aplicar solo a mayores de 18 años con una enfermedad incurable que conlleve un dolor insoportable y constante sin esperanza de mejora.
  • Canadá: esta ley permite la eutanasia a mayores de edad, conscientes y competentes, con una enfermedad, discapacidad o afección graves e incurables, un declive avanzado de capacidades y sufrimiento físico o psíquico imposibles de aliviar
  • Colombia: en 1998, el Tribunal Constitucional dictamina: “El Estado no puede oponerse a la decisión del individuo que no desea seguir viviendo y solicita que le ayuden a morir”
  • España: legalizada a finales de 2020, la normativa estipula que una persona con una enfermedad grave, que incapacite o que sea incurable, puede ser ayudada a morir si así lo solicita, para evitar un sufrimiento intolerable.

A este grupo de 6 países se le suman Suiza, Estados Unidos y Australia, donde ya sea por lagunas legales o por ciertas leyes locales, la aplicación de la eutanasia está permitida en cualquiera de sus variantes a saber en la totalidad o parcialidad de su territorio. 

Los Peligros de Legalizar la Eutanasia 

Esta práctica parecería presentarse como aquella solución que tanto hemos buscado: terminar con el sufrimiento innecesario del enfermo. No obstante, su despenalización no es la verdadera solución. La legalización de la eutanasia conllevará una progresiva decadencia ética, la cual, de acuerdo con el médico español Gonzalo Herranz,  se experimentará en cuatro etapas: 

  1. En la primera fase luego de su legalización, se presentará a la eutanasia como un tratamiento que sólo puede aplicarse en ciertas situaciones clínicas extremas, sometidas a un control estricto de la ley.
  2. Transcurrido cierto tiempo luego de su regulación, la reiteración de casos irá privando a la eutanasia de su carácter excepcional. La habituación se producirá con la idea de que es una intervención no carente de desventajas, e incluso una medida terapéutica aceptable. La eutanasia ganará rápidamente la batalla a los cuidados paliativos por ser más indolora, rápida, estética, y económica  y terminará por reemplazarlos. A su vez,  para algunos médicos se convertirá en un recurso sencillo que ahorra tiempo y esfuerzos, y para los gestores sanitarios representará una intervención médica de óptimo costo/beneficio.
  3. Para aquellos profesionales que acepten la eutanasia voluntaria, la eutanasia involuntaria se convertirá, por razones de coherencia moral, en una obligación muy tentadora: el médico razonará que la vida de ciertos pacientes capaces de decidir es tan carente de calidad, tienen tan alto costo, que no son dignas de ser vividas. Privando muy fácil al paciente de su libertad de escoger seguir viviendo.
  4. Se terminará por generalizar este concepto a otros enfermos y la eutanasia sustituirá  finalmente a la medicina.

Un ejemplo de lo mencionado anteriormente se da en uno de los primeros países en legalizarla, Países Bajos, en donde los datos arrojados por investigaciones realizadas acerca de la situación de la eutanasia en dicho país son muy preocupantes: 

  • Las muertes por eutanasia han aumentado de 2.300 casos en 1990 a 3.120 casos en 1995.
  • La cooperación al suicidio ha pasado de 400 casos a 540 casos.
  • La práctica de la eutanasia sin consentimiento explícito se mantiene en torno a 1.000 casos.
  • Las peticiones explícitas de eutanasia o de suicidio asistido crecieron un 9% desde 1990.

El procedimiento de notificación no cumple su papel de control a posteriori. Todavía la mayoría de los casos de eutanasia no son declarados como tales al realizar el acta de defunción, aunque la proporción de las declaraciones ha aumentado del 18% en 1990 al 41% en 1995.

Eutanasia y Objeción de Conciencia

No sólo el derecho a la vida se transgrede al momento de legalizar esta práctica, sino que en varias ocasiones también se viola la objeción de conciencia de los profesionales de salud. Aquellos médicos que no deseen realizar esta práctica porque no la consideran correcta y/o solución al verdadero problema y atenta contra sus principios éticos y morales, enfrentan la posibilidad de sufrir penas legales por hacer lo que su conciencia les dicta como correcto. Com bien se sabe, la objeción de conciencia encuentra sus raíces en la propia libertad de pensamiento, es por ello, que cuando leyes de eutanasia extremistas, en donde no se contempla bajo ningun aspecto a una parte fundamental de la práctica, es decir, el propio médico, se está atentando simultáneamente contra la propia libertad de pensamiento y conciencia.

A pesar de que por el momento son muy pocos los países en el mundo donde la eutanasia es legal, la lucha por el respeto a la vida y dignidad de los pacientes y la conciencia de los profesionales de la salud recién ha empezado. Es fundamental entender que esta práctica no resuelve los problemas del enfermo, sino que termina por destruir a la persona que tiene los problemas. Hay que tratar de eliminar o aliviar mediante todos los métodos posibles el sufrimiento humano, pero bajo ninguna circunstancia hay que eliminar al ser humano que sufre.

El anterior texto fue elaborado con información extraída de El País: La muerte asistida es legal en ocho países, BBC: ¿Qué son la eutanasia pasiva y activa y en qué se diferencian del suicidio asistido?, RTVE: El mapa de la eutanasia en el mundo: legal en seis países y Austral – Capellanía: Razones del no a la Eutanasia

 

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional