Las restricciones a los derechos humanos han sido la regla en todo el mundo durante la pandemia de Covid-19. Especialmente, la libertad religiosa ha sido una de las libertades más coartadas durante todo el transcurso del 2020. Ante ello, uno esperaría que la fe de las personas haya disminuido a niveles preocupantes, no obstante, la fe no ha hecho más que profundizarse.

Un estudio llevado a cabo en diversos países del mundo por el prestigioso think tank norteamericano, Pew Research Center, ha revelado que a pesar de las fuertes restricciones que se han impuesto en el mundo a los diversos derechos humanos, en especial al derecho fundamental de la libertad religiosa, la fe de las personas no ha decrecido considerablemente. Este patrón se refleja en las economías más avanzadas, pero especialmente en los Estados Unidos de América, país que se ha caracterizado por ser el más azotado durante la pandemia.  De hecho, fueron los propios estadounidenses quienes afirmaron que su fe religiosa y la fe de sus compatriotas se ha robustecido debido al brote, en comparación con habitantes de otros países desarrollados: aproximadamente tres de cada diez norteamericanos han informado tener una fe personal más fuerte debido a la pandemia. Para los Estados Unidos la pandemia ha conllevado “una o más lecciones de Dios.”

Si uno analiza el contexto político y social de los Estados Unidos, en donde recientemente el país del norte ha experimentado ciertas tendencias hacia la secularización, incluida una proporción creciente de la población que dice no identificarse con ninguna religión y esto sumado a una cantidad cada vez menor de personas que dicen que asisten regularmente a una iglesia, esperaría ver cifras muy diferentes a las arrojadas por el estudio. Sin embargo, nada más se aleja de la realidad. Entre los países encuestados, EEUU obtiene la mayor proporción de encuestados que dicen que su fe se ha fortalecido. La religión sigue jugando un papel muy importante en la vida estadounidense, incluso mucho más que en otros países económicamente desarrollados: mientras que en Australia el 20% de la población afirma que la religión tiene un rol preponderante en sus vidas, en Estados Unidos este número asciende hasta la cifra de un 49% de ciudadanos que sostienen tal afirmación. 

Ahora bien, ¿quienes son, específicamente, las comunidades religiosas que afirman que su fe se ha fortalecido durante la pandemia de Covid-19?: Los protestantes evangélicos del país, los cuales conforman uno de los grupos religiosos más importantes y numerosos del país, se encuentran entre aquellos que alegan con firmeza el hecho de experimentar una fe más fuerte debido al brote de coronavirus. Concretamente, el 49% de ellos dicen que su propia fe religiosa ha crecido, mientras que el 43% indican lo mismo sobre la fe de la población estadounidenses en general. 

Por otra parte, tres de cada diez católicos norteamericanos alegan el mismo hecho con respecto a sus compatriotas y, a su vez, un tercio informa que su propia fe religiosa se ha fortalecido. Finalmente, los protestantes no evangélicos exhiben un patrón similar: alrededor de dos de cada diez sostienen que su propia fe se ha profundizado, mientras que otro 21% ofrece una evaluación similar de la fe religiosa del resto de la población.

Los lazos familiares repiten el patrón

La religión no es el único aspecto de la vida de las personas que se han visto afectado por la pandemia, sino que también las relaciones y lazos familiares han sentido los efectos de esta crisis mundial. La estructura familiar no ha sido ajena al impacto resultado de los   bloqueos de circulación y reunión, las turbulencias económicas y las consecuencias de enfermarse. A pesar de este oscuro panorama que se presenta,  familias que pertenecen a países que fueron duramente afectados por las primeras oleadas de infecciones y muertes afirman que sus relaciones familiares se han fortalecido. Tal es el caso de España, Italia, Reino Unido y Estados Unidos donde cuatro de cada diez adultos encuestados dicen que su relación con su familia y allegados se ha afianzado aún más durante el 2020. Esto se traduce en aproximadamente el 40% de las personas sostienen dicha afirmación.

Por otra parte, los adultos más jóvenes alegaron experimentar un vínculo más fuerte con los miembros de su familia más cercana desde el comienzo de la pandemia. Específicamente, la mitad de los adultos jóvenes entre 18 y 29 años manifestaron que sus lazos familiares se han estrechado, en comparación con el 38% de los mayores de 50 años. El sentimiento de este grupo específico de la población se explica debido a que desde el inicio de la pandemia miles de jóvenes y adultos jóvenes se han trasladado o mudado a su casa, dando lugar a que lleguen a dicha conclusión sobre sus familiares.

Los datos arrojados por esta investigación son fundamentales para entender porque la estructura familiar es de vital importancia para lidiar con situaciones adversas. Las relaciones familiares suelen ser un bastión de apoyo. Debido a que como muchas familias en los países que se llevó a cabo la encuesta permanecían confinadas en sus hogares debido al trabajo obligatorio desde el hogar y escuelas cerradas o virtuales, muchas más personas han convivido y compartido un mayor número de experiencias con sus familiares dando a lugar a una conexión más directa y robusta entre ellos.

Todo esto logra demostrar que a pesar de todas las restricciones y obstáculos que se pueda imponer a la fe de las personas, es imposible extirparla de su corazón. Para sorpresa de muchos retractores de la fe, el único efecto que se genera con todas estas medidas no es más que el fortalecimiento y profundización de la misma. A esto se le suma el hecho de que la fe no es el único centro de apoyo para las personas, sino también la propia estructura familiar. Estos dos elementos combinados han demostrado que brindan las fuerzas necesarias para que cualquier ser humano pueda hacer frente a todo tipo de situación, como lo ha hecho casi toda la humanidad durante el 2020.  Es por ello, que podemos esperar que ante  los hechos experimentados durante todo el año pasado la familia y la fe no harán más que consolidarse aún permitiendo obtener una mayor vitalidad y firmeza para combatir los peligros que las amenazan.

El anterior texto fue elaborado con información extraída del informe de Pew Research Center

Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional