Taller de diálogo interreligioso en Nairobi

El presidente de la Liga de Profesionales Musulmanes de África (MUPLA) propuso adoptar un modelo de diálogo cristiano-musulmán que vaya más allá de las reuniones y se convierta en una práctica de aprendizaje compartido, servicio y participación comunitaria.

En su ponencia durante el Taller de Diálogo Interreligioso de las Circunscripciones de África y las Islas (SCCAI) de la Congregación del Espíritu Santo, celebrado del 6 al 10 de septiembre, el jeque Hassan Kinyua Omari afirmó que unas relaciones interreligiosas significativas exigen que cristianos y musulmanes se encuentren en entornos prácticos.

El jeque Omari señaló que la falta de exposición práctica a otras religiones puede dejar tanto a cristianos como a musulmanes con una comprensión limitada de por qué personas de distintas tradiciones religiosas participan en iniciativas interreligiosas. «Muchas veces me invitan a reuniones de diálogo interreligioso, y luego algunas personas preguntan: ¿por qué han invitado a musulmanes a este evento?», comentó, añadiendo que ese tipo de preguntas evidencian la necesidad de llevar el diálogo más allá de los encuentros formales, hacia las comunidades.

Como parte de su enfoque educativo, el profesional musulmán explicó que exige a sus estudiantes visitar distintas comunidades religiosas y conocer de primera mano sus lugares de culto, de modo que puedan preguntar directamente y comprender las prácticas de quienes las observan, en lugar de basarse en suposiciones. «Cuando estemos allí, pregúntennos todo sobre la mezquita», animó.

El jeque Omari presentó también el servicio comunitario como una vía para construir relaciones. Citó un programa de alimentación de su organización que atiende a niños vulnerables de Nairobi sin importar su religión: «No alimentamos a musulmanes. Alimentamos a los hijos de Dios». Para él, iniciativas así pueden llevar el diálogo interreligioso de la conversación a la cooperación.

El dirigente también señaló la mediación como otro ámbito de colaboración —dijo haber mediado en disputas de unas siete organizaciones cristianas, incluidas católicas— y llamó a una mayor alfabetización religiosa entre estudiantes, líderes y profesionales. Propuso foros conjuntos de diálogo, programas de formación, visitas a lugares de culto, mentoría juvenil y servicio comunitario compartido entre cristianos y musulmanes, además de documentar mejor las experiencias exitosas: «Documentemos todo lo que hacemos». Para él, esa colaboración puede contribuir a la construcción de paz, la cohesión comunitaria y el servicio a la sociedad en toda África.

Fuente: ACI Africa