El 9 de julio de 2026, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) emitió una sentencia favorable en el caso Barsuk y Gyl contra Ucrania. La decisión reafirma que la predicación de casa en casa constituye una expresión religiosa protegida y refuerza la protección de los derechos fundamentales de todas las personas en los 46 Estados miembros del Consejo de Europa, con independencia de su afiliación religiosa.
En marzo de 2016, dos miembros de los Testigos de Jehová de edad avanzada, Tamara Barsuk y Vira Gyl, realizaban su ministerio de casa en casa en Chuguiv, Ucrania, cuando un agresor las atacó con violencia y las dejó inconscientes, además de destruir sus publicaciones basadas en la Biblia. Un vecino detuvo la agresión y la policía arrestó al atacante. Sin embargo, los investigadores se negaron a reconocer la motivación religiosa. Tras repetidos aplazamientos, el caso se cerró en marzo de 2021 sin que hubiera proceso penal. Las mujeres agotaron los recursos internos antes de acudir al TEDH.
El Tribunal determinó que Ucrania violó los derechos de las mujeres conforme a varios artículos del Convenio Europeo de Derechos Humanos, al concluir que fueron sometidas a trato degradante y a discriminación religiosa. Cada una recibió 4.000 euros (unos 4.631 dólares) por el sufrimiento emocional y físico, y se ordenó a Ucrania cubrir las costas legales.
Tamara Barsuk expresó su agradecimiento por la decisión que protege su derecho a compartir su fe y reafirmó su compromiso con el ministerio, subrayando que al predicar de casa en casa se encuentra con «personas sinceras que quieren aprender las buenas noticias de la Biblia».
Fuente: JW.org
