Encuentro sinodal en Roma

Escuchar para comprender, dialogar para construir y caminar juntos ante desafíos que ya no pueden afrontarse de manera aislada es el horizonte que reúne estos días en Roma a representantes de la Iglesia, del mundo del trabajo, de la empresa y de la sociedad civil en el IV Encuentro Sinodal «Fratelli Tutti: diálogo socioambiental Norte-Sur».

La iniciativa, que se desarrolla del 10 al 12 de septiembre en la Casa Generalicia de La Salle, en Roma, busca consolidar un espacio de diálogo entre actores del Norte y del Sur en torno a cuestiones sociales y ambientales, con particular atención al trabajo, la transición ecológica y los retos planteados por las nuevas tecnologías. El encuentro da continuidad a un proceso iniciado en 2023 y desarrollado posteriormente en Bogotá y Washington, y concluirá con una audiencia con el Papa León XIV.

Para el cardenal Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), la sinodalidad ofrece una metodología que puede trascender los límites de la comunidad eclesial. «La sinodalidad es una metodología de diálogo, de escucha», afirma. En un momento marcado por una transición «compleja», sostiene, resulta urgente «reunir las mejores fuerzas de la sociedad» y generar espacios en los que las personas puedan escucharse y hacerse escuchar, buscando «condiciones de vida mejores para todos».

Anthony Granado, secretario general asociado de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), coincide en la importancia de llevar este método a todos los niveles. El diálogo, explica, debe comenzar en las parroquias y las diócesis y llegar también a los espacios donde se toman decisiones políticas y económicas. «La Iglesia quiere, desde la parroquia hasta el obispo, en todos los niveles, traer el Evangelio al mundo, promover el bien común», afirma.

Otro de los grandes ejes del encuentro es la transición ecológica y las condiciones necesarias para que pueda ser verdaderamente justa. Para Spengler, el punto de partida debe ser una mirada amplia que tenga en cuenta a todos los actores implicados, incluidas las comunidades originarias, situando en el centro del discernimiento la pregunta: «¿Qué mundo queremos dejar para las próximas generaciones?».

La conversación también se adentra en la inteligencia artificial. Spengler parte de una consideración positiva —«la capacidad humana es don de Dios»— pero advierte que el desafío está en decidir cómo utilizarla: «Puede servir tanto para promover la vida como también puede ser usada para la disminución de lo humano». Migración, medio ambiente, trabajo e inteligencia artificial aparecen así como realidades estrechamente relacionadas, ya que, como se apunta, no se puede vivir como islas. La iniciativa forma parte de un proceso de cooperación entre la Pontificia Comisión para América Latina, el CELAM y la USCCB para fortalecer los puentes entre Norte y Sur.

Fuente: Vatican News