El 7 de febrero se celebró un congreso en Cancún con motivo del centenario del inicio de la Cristiada, un periodo significativo en la historia de la religión en México marcado por la persecución contra la Iglesia Católica. Este evento reunió a sacerdotes, académicos y laicos para reflexionar sobre el impacto histórico y espiritual de este conflicto.
El congreso tuvo lugar en la iglesia de San José Luis Sánchez del Río, un joven mártir cristero canonizado en 2016. Los participantes discutieron los desafíos actuales de la libertad religiosa y la importancia de recordar los acontecimientos de la Cristiada, que tuvo lugar entre 1926 y 1929, en un contexto de hostigamiento legal y político.
Entre los ponentes se destacaron el sacerdote mexicano Juan Razo García, el defensor de la libertad religiosa Uriel Esqueda y el sacerdote argentino Javier Olivera Ravasi. El obispo Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, administrador apostólico de Cancún-Chetumal, enfatizó la necesidad de un enfoque riguroso y justo al recordar la Cristiada, alejándose de interpretaciones ideológicas.
Una de las consignas emblemáticas de la Cristiada, “¡Viva Cristo Rey!”, fue recordada como un grito de resistencia ante la persecución, simbolizando la afirmación de la fe. Este lema ha perdurado como una expresión de la religiosidad popular y la soberanía de Cristo, insistiendo en la relevancia de la fe en el ámbito público.
El congreso también analizó el concepto de laicidad, promoviendo una interpretación que favorezca la libertad de conciencia y el reconocimiento de la religión en la vida pública. Recordar la Cristiada se plantea como un medio para aprender de la historia y fomentar una convivencia social centrada en la dignidad y los derechos fundamentales.
A un siglo de estos eventos, el congreso en Cancún se configuró como una oportunidad esencial para honrar a los mártires y discutir la libertad religiosa en la actualidad.
Fuente: El Congresista
