El padre Román de la Cruz Hernández, de 48 años, párroco de Santa Cruz y sacerdote de la diócesis de Huejutla, fue asesinado y su cuerpo abandonado a un lado de la carretera Tolago-Tetlapaya, en los límites de los municipios de Lolotla y Tlanchinol, en el estado de Hidalgo, en el centro de México, según informó la agencia vaticana Fides. El asesinato del sacerdote ha causado una fuerte conmoción en la Iglesia mexicana.
En un comunicado, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) expresó su solidaridad a monseñor José Hiraís Acosta Beltrán, obispo de Huejutla, junto a sus sacerdotes, la vida consagrada y todo el pueblo de Dios de esta Iglesia particular, y pidió que «las autoridades correspondientes realicen una investigación exhaustiva que permita esclarecer estos hechos y se haga justicia de manera expedita».
El obispo de Huejutla invitó a los fieles a evitar cualquier especulación «para permitir que las autoridades correspondientes puedan llevar a cabo la investigación». «Ante la situación alarmante de violencia que se vive en nuestro país —agregó el prelado—, hacemos un llamado urgente a la autoridad competente para que lleve a cabo una investigación exhaustiva y se llegue al esclarecimiento de este hecho, se haga justicia y no se permita que este suceso, ni los demás crímenes que han lastimado nuestra nación, queden impunes».
El padre Román de la Cruz Hernández nació el 28 de julio de 1978 en Mazahuacán, municipio de Lolotla. Fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 2006 y, desde septiembre de 2024, era el primer párroco diocesano de la comunidad de Santa Cruz, en Huejutla de Reyes, en la región de la Huasteca. También coordinaba la Comisión para la Pastoral Profética de la diócesis.
Fuente: Vatican News
