La importancia de la “No violencia” para los budistas

Publicado julio 06, 2023, 4:53 pm
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La violencia es un problema social que ha seguido a la humanidad antes y ahora. En la época actual, en la que existen grandes avances en temas de derechos, se siguen viendo actos violentos, como la guerra en Ucrania, los cuales dañan a miles de personas. Por ello, los fieles seguidores del Budismo fomentan la paz, a través de sus enseñanzas para evitar la violencia como el método para solucionar los problemas.

El Ahimsâ

Ahimsâ es un término de suma importancia dentro del Budismo. Es una palabra en sánscrito que significa “no deseo de matar”, “no hacer daño”, “no-violencia”, que ocupa un lugar importante también en otras religiones, como el hinduismo. 

Este concepto fue especialmente conocido cuando Gandhi lo acuñó como base de su protesta pacífica, siendo él mismo un gran ejemplo de la paz.

Refiriéndonos específicamente en las enseñanzas budistas, en los mismos textos canónicos del Budismo Theravada, que aparece la “no violencia” como la primera norma que debe cumplir un monje budista.

“El buddhismo defiende y predica la no-violencia y la paz como su mensaje universal, y que no aprueba ninguna clase de violencia o destrucción de vidas. Según el buddhismo, ninguna guerra puede ser llamada “justa”, porque éste es sólo un término falso que ha sido acuñado y puesto en circulación para justificar y excusar el odio, la crueldad, la violencia y las matanzas. ¿Quién decide qué es lo justo o lo injusto?…”, indica Walpola Rahula, erudito y monje budista.

El pacifismo en la práctica budista

No basta sólo con las palabras o los textos, es importante que esas enseñanzas se pongan en práctica, y un claro ejemplo de “no violencia” es Thich Nhat Hanh.

Fue un monje budista reconocido por su labor pacifista en su país Vietnam. En 1961 viajó a Estados Unidos a estudiar y enseñar religión comparada en las universidades de Columbia y Princeton. Regresó a su país de origen dos años después, en 1963, para ayudar en los esfuerzos de paz budista, en un momento en qué Vietnam enfrentaba guerra.

En 1964 fundó la Orden Tiep Hien o la Orden del Interser, pues las enseñanzas de Buda “se necesitaban desesperadamente para combatir el odio, la violencia y la división que envolvía a su país”, ya que la guerra se había intensificado.

Ese mismo año creó la Escuela de Jóvenes para el Servicio Social, con el propósito de que jóvenes fueran al campo y establecieran escuelas, clínicas de la salud y reconstruyeranlos pueblos que habían sido bombardeados.

Finalmente, en 1966, fue exiliado de Vietnam por oponerse a la guerra. En Estados Unidos se reunió con Martín Luther King, quién lo describió cómo un “un apóstol de la paz y la no violencia”. Asimismo, lo nominó, en 1967, al premio nobel de la paz.

“Este gentil monje budista de Vietnam es un erudito de inmensa capacidad intelectual. Sus ideas para la paz, si se aplicaran, construirían un monumento al ecumenismo, a la hermandad mundial, a la humanidad”.

En 2017, las autoridades vietnamitas le permitieron volver al país, dónde pasó sus últimos días en el templo Tu Hieu, falleciendo en 2022 a los 95 años.

La paz siempre debería ser la respuesta, combatamos la violencia promoviendo la paz en todas partes.

Fuente: Sala de Prensa CNLR

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