La religión Bahá’í tiene su origen en Irán, cuando el líder religioso persa Baháʼu’lláh en 1863 comenzó a compartir esta fé; lo cual hace triste que el país que vio nacer esta religión, sea uno de los que más la persiguen.

Esta es una religión pacifista, la cual expresa la necesidad de la unión de todos los pueblos en Dios, poniendo fin a los perjuicios y las desigualdades. Este pacifismo, ha chocado con los intereses del gobierno iraní, lo que provocó su persecución desde el siglo pasado. La Constitución que se redactó durante la Revolución Constitucional iraní en 1906 fue la que sentó las bases de esta persecución.
El bahaísmo es la minoría más grande de Irán, y diariamente se enfrenta a la inminente estigmatización en la que se ven envueltos con tal de expulsarlos del país.

La forma en que persiguen a los Bahá’ís
La manera en que el país pone empeño en la persecución de la comunidad bahaí, a la vista de todos, es impresionante. El discurso de odio contra los miembros de esta religión, a través de los medios de comunicación, incluyendo actualmente las redes sociales, está a la orden del día.

A través de este discurso, el gobierno busca justificar las acciones que toma contra estos religiosos: arrestos, encarcelamientos, destrucción de sus casas, destrucción de cementerios, la prohibición del acceso a la educación de nivel superior, cosificación de bienes, expulsión de sus comunidades, acoso por parte de la policía, homicidios e intentos de asesinato.
Desde el inicio de esta persecución cientos de miembros han sido víctimas de todos estos actos, pero en estos últimos años, esta persecución ha ido creciendo cada vez más, incluyendo arrestos de madres con sus bebés.

Sólo en 2021 se habían registrado cerca de 5800 expresiones de odio contra los bahá’ís, con mensajes inquietantes como: “relacionarse con bahá’ís está prohibido”, “comprar de los bahá’ís está prohibido”.
Este 2022, a la fecha se contabilizan más de 40 miembros encarcelados, incluyendo líderes religiosos, y además, se ha reportado de otros a los que se les fue destruidas sus viviendas; sin embargo, las cifras siguen subiendo cada día.
Reacción del mundo ante el tema
Los primeros en alzar la voz, con cada noticia nueva de ataques a estos fieles religiosos, es la Comunidad Internacional Bahá’í (BIC).
«Los bahá’ís en Irán apenas pasan una sola semana sin sufrir nuevos arrestos, citaciones a prisión y otras formas de persecución por parte del gobierno iraní», dijo Bani Dugal, Representante Principal del BIC ante las Naciones Unidas. «Estamos haciendo sonar la alarma: los bahá’ís en Irán están sufriendo el peor ataque coordinado que hemos visto en muchos años».

A su vez, las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la Unión Europea, los Estados Unidos, han expresado su condena antes estos deleznables hechos contra la comunidad Bahá’í, lo que de cierta manera inquieta a las autoridades del país, pues los obliga a dar explicaciones de estos acontecimientos, que no quedan ajenos a los ojos del mundo. Pero a pesar de esto, como se puede ver, la persecución no se detiene. Se requieren de más medidas, que sean efectivas para poder hacer un cambio que ayude realmente a esta comunidad.
La persecución religiosa nunca debe ser permitida ni tolerada, alcemos la voz ante entes hechos y defendamos la libertad religiosa.
Fuente: Sala de prensa CNLR
