La Libertad Religiosa y la Libertad de Expresión

Publicado diciembre 14, 2021, 10:20 am
13 mins

Desde aquel polémico libro de Salman Rushdie en 1988 hasta las controversiales caricaturas de Charlie Hebdo en 2015, la libertad religiosa y la libertad de expresión han sido tema de reflexión en los últimos años. Si bien, unos de los derechos humanos relacionados con la libertad religiosa son la libertad de pensamiento y la libertad de expresión, ¿por qué pareciera que ambos se encuentran en una lucha constante?

El conflicto entre la libertad religiosa y la libertad de expresión ha sido un tema recurrente en la historia, agudizado en tiempos recientes por la globalización. Aunado a esto, cabe destacar que cada país entiende la libertad de expresión, la tolerancia y el papel del Estado en el establecimiento de limitaciones a los derechos, de manera distinta. Por ejemplo: 

1) En Estados Unidos

Existe un contexto más alineado a la democracia y al libre mercado; se busca que todas las voces sean escuchadas, puesto que no hay una verdad absoluta, lo que lleva al estado a tener una posición neutral ante opiniones. Es decir, buscan proteger la libertad de expresión a toda costa, sin importar las consecuencias que esto pueda traer. La norma sería: “máxima libertad posible, mínima restricción necesaria”. 

Casos relevantes:

-Brian Tingley

Brian Tingley ha sido un terapeuta autorizado en el estado de Washington durante 20 años. Sin embargo, debido a una ley aprobada por la legislatura estatal en 2018, podría recibir una multa de hasta $ 5,000 y perder su licencia si aconseja a un menor que lidia con sentimientos no deseados de atracción por el mismo sexo o confusión sobre su identidad de género de alguna manera, que podría interpretarse como un intento de “cambiar” a ese menor.

En otras palabras, Tingley solo puede pronunciar el mensaje aprobado por el gobierno sobre la orientación sexual y la identidad de género, no el de la Biblia. Y sus clientes solo pueden escuchar el mensaje aprobado por el gobierno, incluso si desean escuchar algo en sentido contrario. Actualmente este caso sigue abierto y aún no hay una respuesta definitiva por parte del gobierno. 

2) En la Unión Europea. 

Se presentan más restricciones que en EE.UU, pues, en este continente está más marcada la diferencia entre las religiones, así como se presentan casos más comunes de extremismo. Es por ello que se busca la dignidad de la persona como prioridad, y se reconocen valores sustantivos (valores no obstante, que no se ligan a ninguna religión en particular).

Casos relevantes:

-Nadia Eweida: 

Una azafata cristiana de British Airways a quien le prohibieron utilizar una cruz colgada al cuello con fundamento en reglamentos internos de la empresa. 

Lillian Ladele: 

Una cristiana ortodoxa, que trabajaba como oficial del Registro Civil del distrito Islington en Londres. En 2002 fue designada como oficial para registrar nacimientos, defunciones y matrimonios. En 2004 se dictó una ley sobre uniones civiles para personas del mismo sexo y en 2005 se dispuso que todos los oficiales de los Registros Civiles que inscribían nacimientos, defunciones y matrimonios tuvieran a su cargo la registración de las uniones civiles. La Sra. Ladele se negó a realizar esos registros por razones de conciencia. Llevado el planteo a sede judicial, una Corte de Apelaciones concluyó que el planteo de la Sra. Ladele era improcedente y que ella estaba obligada a registrar esas uniones. Al final los jueces sostuvieron que en este caso sí había existido una violación a la Convención y que no se trataba tanto de un problema de libertad de religión, sino de libertad de conciencia, entendiendo que “nadie debe ser forzado a realizar un acto contra su conciencia o ser penalizado por rehusarse a actuar contra su conciencia”.

3) Contexto islámico. 

La Sharia, la ley islámica religiosa, sería la que define los valores que sustentan los derechos. “La Sharia islámica es la única fuente de referencia para la aclaración e interpretación de cualquiera de los artículos del presente documento”. El mundo islámico es más sensible hacia la ofensa a unas creencias que considera la esencia de su identidad, ofensa amparada en lo que para ellos sería un ejercicio frívolo de la libertad. 

“En Occidente no se busca proteger las creencias en sí mismas, sino a las personas que las profesan, en el mundo islámico también las creencias son acreedoras en sí mismas de protección.“

Caso relevante:

Alexander An (Aan), un funcionario público de 30 años de Indonesia, fue encarcelado por blasfemia en junio de 2012. Aan fue acusado de ateísmo y por publicar declaraciones y fotografías en su sitio personal de Facebook y en Minang ateo ”grupo de Facebook que algunas personas interpretaron como un insulto al Islam y al profeta Mahoma”. 

El tribunal lo declaró culpable y lo condenó a dos años y medio de prisión y una multa de 100 millones de rupias (10.600 dólares estadounidenses) por violar la Ley. En su fallo, los jueces declararon que declarar públicamente sus creencias ateas no estaba permitido por la ideología estatal de Pancasila y la Constitución de Indonesia, que obliga a todos los ciudadanos a creer en Dios, y que sus creencias “alteraron el orden público”. 

Fue puesto en libertad en enero de 2014 después de cumplir su condena de prisión, pero ahora tiene que vivir en una provincia diferente para evitar cualquier acoso de grupos religiosos por ser etiquetado como “religión insultante”.

Lucha contra la Difamación de las Religiones

De esta divergencia entre posturas, surgió desde 1999, la “anti-difamación de las religiones” como un movimiento promovido por Pakistán y que adopta la forma de resoluciones de Naciones Unidas. Una de ellas, la Resolución “Lucha contra la difamación de las religiones” aprobada por la Asamblea General en 2008, reconoce la contribución de todas las religiones al diálogo entre civilizaciones. No obstante, al mismo tiempo, deplora «el uso de la prensa y los medios de comunicación audiovisuales y electrónicos, incluida Internet, así como de cualquier otro medio para incitar a actos de violencia, xenofobia o formas conexas de intolerancia y discriminación contra cualquier religión, así como para atacar símbolos religiosos». Sin embargo, reconoce el valor de la libertad de expresión destacando que todos tienen el derecho a sus opiniones sin ser molestados, pero asegura que la libertad de expresión puede verse sujeta a limitaciones para proteger los derechos de otros. 

La Resolución fue aprobada por 95 votos a favor, 52 en contra y 30 abstenciones. Los votos en contra corresponden a países europeos, a los que se sumaron Estados Unidos y Canadá. ¿Por qué? Porque esto obligaría a los Estados a formular juicios acerca de qué ideas o creencias son correctas o verdaderas, y cuáles no lo son. La anti-difamación se convierte entonces en un arma política, y de ese modo, el Estado puede interferir en la libertad religiosa de aquellos que expresan ideas distintas a las establecidas por el Estado. De esta manera, sería posible ir en contra de una religión o creencia, haciendo parcialmente nula la protección de la libertad religiosa de todos. Por lo tanto concluyen que “la crítica respetuosa, aún cuando sea contraria, no hiere la dignidad de las personas, sino que es manifestación de la dignidad de quien piensa y se expresa en libertad”. 

El Discurso de Odio en contra de una Religión

En donde sí coinciden todos los países, es en el problema del discurso de odio cuando éste se centra en la religión de personas y de grupos. Por tanto, el discurso de odio se inserta en una categoría del derecho internacional más amplia: la de los delitos de odio. El delito de odio entonces, es aquél que 1) constituye una acción en contra de personas, en la que la víctima se selecciona en razón de un apoyo a un grupo; y 2) dicho grupo se basa en características comunes, tales como el origen nacional o étnico, la lengua, el color, la religión, el sexo, la edad, la incapacidad mental o física, u otros factores. 

Los conceptos de difamación de las religiones y de discurso de odio no son idénticos. La incitación conduce a la discriminación, la hostilidad o la violencia. La difamación, sin embargo, no supone necesariamente violencia o promoción de la misma. El discurso de odio, estigmatiza al sujeto o grupo como hostil o inaceptable. De este modo, este tipo de delito es castigado por el derecho penal.

La conciliación entre la libertad religiosa y la libertad de expresión se encuentra en el uso responsable y armónico de ambas libertades. El Estado debe adoptar una posición ideológicamente neutral e imparcial, para no interferir en la libertad religiosa de ningún individuo. 

Si bien las posturas entre Occidente y el Oriente Islámico son distintas, tanto el derecho a la libertad religiosa como a la libertad de expresión son derechos inalienables y estrechamente vinculados con la dignidad humana. No importa la postura, ambas libertades deben ser garantizadas y reconocidas por el Estado sin distinción alguna por raza, sexo, religión, ideología, profesión, condición socioeconómica o de cualquier otra índole. 

El anterior texto fue elaborado con información extraída de “Libertad Religiosa y Libertad de Expresión” del Profesor Rafael Palomino, “Religión a juicio” de  Jorge Lafferrière  y referencias de casos en los que trabajó  Alliance Defending Freedom. 

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