Los cristianos de Myanmar (Birmania) viven en constante temor tras el golpe de Estado que tuvo lugar el pasado mes de febrero.

Las comunicaciones desde el país han sido escasas porque la conectividad a Internet ha sido interrumpida. Sin embargo, los socios de Puertas Abiertas en Myanmar han podido compartir las experiencias de los cristianos allí.

Min Naing*, un cristiano de Yangon, la ciudad más grande de Myanmar, dijo a Puertas Abiertas que «por la noche, la mayoría de los hogares no encienden las luces después de las 8 de la tarde y nadie hace ruido. A veces oigo disparos por la tarde y hacia la medianoche. También nos quedamos en casa durante el día. No podemos salir, salvo para sacar la basura y hacer la compra. Vivo en el centro de Yangon sin seguridad».

Falta de recursos

Debido a los actuales disturbios, muchos negocios han cerrado. Las familias carecen de alimentos y otras necesidades básicas. Algunos pastores del centro del país están distribuyendo paquetes de alimentos a cristianos y no cristianos que sufren hambre y penurias a causa del golpe.

El pastor Zaw* ha estado sirviendo fielmente a los demás. Ha donado más de 30 kilos de arroz a los pobres del barrio de su iglesia, llama a los pastores de las zonas rurales que tienen dificultades y organiza reuniones de oración para los pastores y la entrega de alimentos a las personas necesitadas.

Desde que comenzó la crisis, el pastor Joshua* ha dirigido cursos de supervivencia a la persecución para los creyentes de su iglesia, incluidos los nuevos en la fe; también ha entregado paquetes de alimentos a los necesitados con el apoyo de los miembros de su iglesia. «En los casos en que los destinatarios no eran creyentes, se aprovechó la oportunidad para compartir el evangelio», informa Puertas Abiertas.

Iglesias y creyentes amenazados

Sin embargo, muchas iglesias han sido asaltadas y obligadas a cerrar sus locales; los pastores han sido detenidos; los creyentes son perseguidos y han perdido a sus seres queridos; algunos corren el riesgo de ser alistados a la fuerza en el ejército.

El pastor Chit* y su congregación han huido a la selva en busca de seguridad. Han cavado un agujero en el suelo y permanecen allí la mayor parte del tiempo. Como el precio de los alimentos se ha multiplicado por dos tras el golpe de Estado, el pastor y su comunidad «buscan raíces y hojas en la selva», explica Puertas Abiertas.

Otro pastor dijo que dirige una pequeña iglesia en una zona donde se ha impuesto la ley marcial. Debido a los disparos diarios cerca de la iglesia, se han suspendido todas sus actividades. El pastor y su esposa huyeron a otro pueblo, «pero a los dos días volvieron a huir porque el ejército estaba reclutando más soldados».

Además, un pastor de una aldea remota dijo a Puertas Abiertas que «se pidió al jefe de la aldea que reclutara 30 hombres para el ejército». Ahora los cristianos, incluido el pastor, «se esconden en el bosque por seguridad».

100.000 cristianos desplazados

Los cristianos ya sufrían una grave persecución en Myanmar y muchos temen que sigan siendo perseguidos durante el actual conflicto. Se trata de la guerra civil más larga del mundo hasta el momento. Los cristianos son especialmente vulnerables a los ataques tanto de los grupos insurgentes como del ejército.

Gran parte de los combates tienen lugar en estados con una gran minoría cristiana, por lo que 100.000 cristianos viven actualmente en campos de desplazados, sin alimentos ni atención médica.

La violencia contra los cristianos sigue aumentando en forma de detenciones, ataques a sus hogares, violaciones y acoso sexual.

Juicio aplazado

La junta militar que provocó el golpe de Estado del 1 de febrero mantiene retenida a la política Aung San Suu Kyi, cuyo juicio está previsto que comience el 10 de mayo, tras un nuevo retraso. Varias organizaciones locales e internacionales han denunciado que aún no ha podido reunirse con sus abogados.

Las protestas continúan en el país por la detención de políticos, activistas y manifestantes en los últimos meses. Según Europa Press, la Asociación de Asistencia a los Presos Políticos de Birmania (AAPP) calcula que han muerto 751 personas y otras 3.400 han sido detenidas.

*Los nombres reales se mantienen en secreto por razones de seguridad.

 

Fuente: Evangelical Focus