Es ampliamente conocido que cada religión posee un conjunto de ideas, principios y creencias determinadas, las cuales, en varias ocasiones, difieren con la de las demás confesiones existentes. Sin embargo, todas las religiones que conocemos se caracterizan por compartir, en última instancia, los mismos valores entre sí. No importa sobre qué comunidad religiosa poseamos la mirada, encontraremos tales valores en cada una de ellas, permitiendo hablar de un conjunto de valores prácticamente universales que no conocen de división fronteriza alguna. Ante ello, debemos preguntarnos cuáles son estos preceptos fundamentales y cuáles son sus implicancias sobre la vida, la familia y el diálogo entre las diversas comunidades confesionales.
Valores Religiosos: una mirada hacia su definición
Para un correcto análisis de la situación debemos, en primer lugar, definir de antemano qué entendemos por valores religiosos. En pocas palabras, nos referimos a valores religiosos como aquellos que representan los principios y las conductas adoptadas por las personas según la religión o dogma que profesan. En sí, son aquellos que podemos encontrar descritos frecuentemente en libros religiosos o textos sagrados (como por ejemplo en La Biblia), y los cuales han sido transmitidos a través de la historia del hombre de una generación a otra.
Esto quiere decir que los valores religiosos no son valores impuestos por la sociedad misma; no son una autorregulación del hombre para su propio comportamiento en la comunidad. Esto se debe en parte, como se mencionó anteriormente, al hecho de que tienen un origen sagrado, pero, a su vez, las personas devotas de su fe se caracterizan por no creer en lo que el escritor y abogado español José Antonio Gonzalez Casanova, denomina como “las versiones de la divinidad imaginadas e impuestas por el grupo dominante en cultura y sociedad”. Por lo tanto, los valores religiosos no solo intervienen en nuestras conductas, sino que también se encargan de transmitir nuestros orígenes y estilo de vida a las generaciones futuras.

Por otra parte, se debe mencionar que los valores religiosos se caracterizan por asemejarse (y hasta incluso reflejar) a otros tipos de valores, tales como los valores éticos y a todos aquellos que se consideran socialmente correctos, como el respeto y la honestidad. Incluso se menciona por varios especialistas y filósofos que estos últimos valores en realidad se desprenden de los propios valores religiosos en sí, en donde fueron estos quienes sirvieron para su desarrollo como así también son estos quienes funcionan como su principal fuente inspiradora de contenido.
¿Cuáles son los Valores Religiosos?
Los valores que cada religión comparte entre sí comprende una extensa y exhaustiva lista que dio lugar a que se derramen litros de tinta para detallar a cada uno de ellos. No obstante, podemos mencionar que los siguientes valores son los más importantes para toda confesión religiosa y que sin importar sobre cual de todas las religiones utilicemos para analizar, los encontraremos fácilmente. Estos a saber son:
Amor: entendido como aquel sentimiento de afecto universal que se tiene hacia una persona, animal o cosa; es uno de los principales valores presentes en toda religión. Este es un valor que se da a conocer mediante diferentes acciones y sentimientos desinteresados hacia alguien y el cual permite entablar nuevos lazos emocionales importantes, como así también fortalecer los ya existentes. Amar a la familia, los amigos, los animales, comprende este tipo de valor, sin embargo, existe otro tipo de amor el cual es fundamental para la fe de toda persona: el Amor a Dios. El amor a Dios consiste en una actitud en donde mente, corazón y alma están simultáneamente alineados con el objetivo de que nuestros actos y pensamientos cumplan la voluntad de Dios.

Caridad: otro valor en común es lo que se conoce como la caridad. Esta es una virtud esencial para el correcto accionar de todo fiel ya que la caridad se erige como un valor que invita a hacer el bien y ser fraternal. Mediante este valor podemos ver como la paz, la misericordia, el amor, y la generosidad se generan naturalmente en el corazón de las personas y en el seno de la comunidad.
Misericordia: esta refiere a la disposición que tienen las personas para compadecerse de la situación de otro ante el sufrimiento o la pena. Aquellas personas misericordiosas son las que prestan ayuda e invitan a la reconciliación, como así también saben perdonar al que los hirió. Este valor suele manifestarse por medios materiales como dar refugio, dar de comer, dar de beber, vestir al que no tiene y/o por medios espirituales tales como: enseñar, dar buenos consejos, consolar al que esté triste, entre otros.

Obediencia: este valor está muy presente en cualquier religión. Se entiende como la capacidad y actitud que cada individuo posee para obedecer con el debido respeto y responsabilidad a la voluntad de otras personas que poseen el mando o control sobre algo. Tal es así el caso de los hijos para con los padres.
Compasión: es aquella capacidad que poseen las personas para conectarse con lo que el otro individuo está experimentando y/o viviendo. Es el impulso de actuar y prestar ayuda ante las necesidades de los demás sin que se le sea requerido en primer lugar. Este valor se vincula fuertemente con la caridad, ya que se necesita de ella para ejercer plenamente una caridad desinteresada y altruista.

Bondad: finalmente nos encontramos con la bondad, la cual se vincula frecuentemente con la característica propia de las buenas personas ya que implica una actitud de responder y actuar haciendo el bien. Las personas bondadosas se distinguen por procurar alcanzar el bienestar para el prójimo por medio de buenas acciones a fin de aliviar dolores, tristezas o penas.
Importancia de estos Valores
Los valores religiosos son importantes tanto para la persona en sí como también para la familia y la propia comunidad y/o sociedad a la que pertenecen, ya que dichos valores buscan que las personas que los ejerzan modifiquen sus conductas para seguir el camino del bien y alejarse de sentimientos tales como el rencor, la maldad, la envidia o el egoísmo.

Este efecto que poseen los valores para con las personas permite que los individuos actúen correctamente, evitando provocar daños al prójimo. A su vez, la introducción de estos valores en la sociedad son esenciales si se quiere garantizar dos aspectos claves para un próspero desarrollo de la misma: la familia y la vida. Los valores religiosos, debido al contenido que poseen, permiten que lo vital para toda persona, es decir su vida, goce de una efectiva protección frente a las tendencias que puede llegar a amenazarla (como el aborto o la eutanasia). A su vez, la constante práctica de estos valores dentro del seno de la familia permitirá fortalecerla aún más, como así también formar a personas más íntegras y respetadas para la familia y la comunidad de la que son parte.
Por otra parte, se debe mencionar otra gran característica de estos valores: el hecho de que no es requisito profesar fe alguna para que formen parte de la vida de la persona. Esto es uno de los principales beneficios que conlleva incluir a estos valores en el día a día: no es necesario pertenecer a una determinada religión ni incluso profesar credo alguno.
Por ello, la importancia de los valores religiosos radica en cómo se siente internamente cada individuo y en cómo trata al prójimo.
El Diálogo Interreligioso como Promotor de los Valores Religiosos

González Casanova menciona que las religiones se distinguen por coincidir en su propósito de renovar el espíritu de la especie humana, ayudándola a ser libre, sabia y buena para lograr una vida digna, justa y solidaria mediante una ética afectiva y efectiva que construya la paz y la concordia entre todos. Esto es, en gran parte, gracias a sus propios valores religiosos. Es por ello, que para seguir limpiando el espíritu de las personas y seguir fortaleciendo la justicia y la solidaridad mediante tales valores, es menester promoverlos aún más mediante el diálogo entre confesiones.
Unidas las religiones podrán alcanzar a un mayor número de personas, quienes en varias ocasiones no pueden oír las voces de las religiones debido a diferentes circunstancias de su contexto. Es por ello que, un mayor diálogo y esfuerzo conjunto entre las religiones permitirán que nadie se vea privado de los maravillosos beneficios de los valores religiosos, tan necesarios para la construcción de una sociedad justa y tolerante.
El anterior texto fue elaborado con información extraída de ¿Qué son los Valores Religiosos? y El País: El Valor de la Religión.
Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional
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