La Nueva Basílica de Santa María de Guadalupe, en la Ciudad de México, celebró el lunes 12 de octubre de 2026 el 50 aniversario de la dedicación de su actual templo y del traslado de la imagen de la Virgen de Guadalupe desde la antigua basílica, con un llamado a agradecer las bendiciones recibidas durante cinco décadas. La jornada reunió a cientos de fieles y representantes de la Iglesia Católica e incluyó la apertura de la Puerta Santa, con la que comenzó un Año Jubilar concedido por el Papa León XIV, y una Misa presidida por el cardenal Carlos Aguiar Retes, arzobispo primado de México.
De acuerdo con un video compartido al inicio de la celebración, la construcción de la actual basílica comenzó en 1974 y su primera piedra fue colocada el 12 de diciembre de ese año, con el propósito de ofrecer un espacio capaz de recibir a los numerosos peregrinos que acudían al Tepeyac. Hasta entonces, la imagen guadalupana se encontraba en la antigua basílica —hoy conocida como Templo Expiatorio a Cristo Rey—, donde permaneció durante 267 años; el 12 de octubre de 1976 la sagrada imagen fue trasladada en procesión al nuevo recinto, cuya dedicación marcó una nueva etapa en la historia del santuario. Según las cifras mencionadas en el video, el santuario mariano recibe alrededor de 22 millones de visitantes al año, de los cuales cerca de 13 millones se concentran en los festejos guadalupanos del 12 de diciembre, fecha en la que se recuerda el momento de su estampación en la tilma que se venera en el templo.
Durante la homilía, el cardenal Aguiar destacó la importancia de la Virgen María en la vida de los católicos, al recordar que a través de ella se «ha revelado al verdadero Dios, por quien se vive», y aseguró que la Virgen «está pendiente de nosotros y escucha nuestras plegarias». El arzobispo primado señaló que los cristianos podrán cumplir «cabalmente» su misión si se comprometen con el auxilio del Espíritu Santo y de María de Guadalupe, y exhortó a los presentes a pedir su ayuda para superar aquello que los mantiene cautivos y alcanzar «la auténtica libertad de los hijos de Dios». Al referirse a la presencia de la Virgen en México, planteó la pregunta «¿Qué viste en estas tierras que te ha hecho venir al Tepeyac?» y la relacionó con «la fe de nuestros antepasados» y con el deseo de María de seguir dando a conocer a su Hijo Jesús a todas las generaciones, para que los creyentes se conviertan en «sus enviados misioneros por todo el mundo». «Hoy, al cumplir 50 años de este nuevo recinto, te agradecemos todos los bienes que a través de ti hemos recibido», expresó.
Durante la celebración se leyó un mensaje del Papa León XIV, quien se unió a la acción de gracias por las bendiciones que la Virgen ha alcanzado para el pueblo mexicano y animó a vivir la fecha «con gratitud y esperanza». El Santo Padre destacó que las raíces cristianas están «entrañablemente entrelazadas» con la historia de México y exhortó a intensificar la misión evangelizadora, para que lleguen a todos «la luz de la Palabra de Dios y el consuelo de los sacramentos, el auxilio de la oración a los más necesitados». Finalmente, impartió su bendición apostólica a los asistentes, la extendió a sus familiares y seres queridos e invocó la protección maternal de Nuestra Señora de Guadalupe.
Fuente: EWTN Noticias
