Más de 500 millones de cristianos sufren restricciones de acceso a la Biblia, según un informe

Más de 500 millones de cristianos en todo el mundo afrontan restricciones de acceso a la Biblia, según la Lista de Acceso a la Biblia 2026 (2026 Bible Access List) publicada por la Bible Access Initiative. El informe, dado a conocer a comienzos de octubre de 2026, abarca 106 países —dieciocho más que la primera edición de 2025— y atribuye esas restricciones tanto a leyes gubernamentales hostiles al cristianismo como a barreras socioeconómicas. La iniciativa está integrada por las organizaciones Bible League International, Digital Bible Society, Frontlines International, The Voice of the Martyrs y YouVersion, y busca ofrecer a agencias bíblicas, organizaciones misioneras e iglesias un panorama de las restricciones para diseñar estrategias de respuesta.

El documento clasifica a los países por grados de restricción. En el nivel máximo figuran Afganistán —señalado como el país con las restricciones más severas—, Yemen, Somalia, Corea del Norte, Eritrea y Mauritania. Les siguen, en el nivel extremo, Estados como Turkmenistán, Libia, Sudán e Irán, y un amplio grupo de 33 países en el nivel «severo», entre ellos Argelia, Arabia Saudita, Pakistán, China, Siria, Nigeria, India y Cuba, además de otros niveles de restricción «considerable» y «moderada» que incluyen países de África, Asia, Oriente Medio y América Latina.

El informe distingue entre disponibilidad y acceso real a las Escrituras y detalla también la escasez de ejemplares: más de diez millones de biblias faltarían en la República Democrática del Congo, Etiopía, Nigeria e India, y entre cinco y diez millones en Uganda, Tanzania y China. Entre las causas de la falta de acceso enumera los controles y leyes gubernamentales, la violencia extremista, la presión familiar y comunitaria y las barreras socioeconómicas, como la pobreza, la escasa infraestructura, el analfabetismo, la falta de electricidad y el acceso limitado a internet.

Wybo Nicolai, cocreador de la lista, advirtió que «a menudo oímos que la Biblia es más accesible que nunca, pero no debemos confundir disponibilidad con acceso», y añadió que las restricciones vinculadas a la persecución «pueden hacer que acceder a las Escrituras sea difícil o peligroso». Por su parte, Ken Bitgood, fundador y director ejecutivo de Digital Bible Society y también cocreador del informe, afirmó: «Creemos que todos merecen acceso a la Palabra de Dios, y nuestro objetivo es equipar a otros para unirse a nosotros en esta misión».

Fuente: The Christian Post