Voluntarios de la organización budista JTS Korea distribuyeron suministros de emergencia a 800 hogares del distrito de Rasuwa, en Nepal, los días 20 y 21 de septiembre, en respuesta a las inundaciones repentinas y los flujos de escombros que azotaron la región a finales de agosto. JTS es una organización humanitaria budista fundada en 1993 por el venerable Pomnyun Sunim, con sede en Seúl, oficinas en Corea del Sur, Alemania y Estados Unidos, delegaciones en India y Filipinas, y estatus consultivo especial ante el Consejo Económico y Social de la ONU; funciona íntegramente con voluntarios no remunerados.
El desastre se originó el 26 de agosto, cuando un colapso glaciar en la zona montañosa de la frontera entre Nepal y el Tíbet desencadenó una crecida que arrasó el valle del río Lhende Khola, sepultando comunidades enteras bajo el agua, el lodo y los escombros. Según las cifras disponibles al 1 de octubre, en Nepal se contabilizaban al menos 1.454 muertos y 4.718 desaparecidos, mientras que las cifras oficiales en el Tíbet señalaban 43 fallecidos y 519 desaparecidos. El corte de carreteras dificultó en los primeros días la evaluación de los daños y el acceso a las comunidades aisladas.
El equipo de JTS inició el reconocimiento de la zona el 17 de septiembre y, tras reunirse en Katmandú con expertos locales y con funcionarios del Gobierno nepalí el 19 de septiembre, constató que la ayuda alimentaria estaba llegando pero que escaseaban gravemente los equipos de cocina. Por ello optó por distribuir ollas a presión, platos de acero inoxidable, cuencos para arroz y vasos, transportados en dos camiones desde Katmandú: el 20 de septiembre recibieron suministros 568 hogares en Thulobarko, Sanobarko y Dhunche, y el 21 de septiembre otros 232 hogares en Thade, Bokejhunda, Sole y Bhamali. En Syabrubesi, donde unos 200 estudiantes que habían perdido a sus padres y sus hogares estaban alojados en la escuela y recibían alimentos por helicóptero, la organización entregó además cuadernos, bolígrafos, lápices y material deportivo.
El recorrido del equipo reveló la magnitud de la devastación: en Betrawati, en el vecino distrito de Nuwakot, cerca de 160 hogares habían desaparecido; en una aldea situada al inicio de las rutas de senderismo de Langtang quedaron sepultadas unas 50 viviendas sin que se hallara a residentes afectados, y unos 70 soldados de un campamento militar en la ruta hacia Dhunche figuraban como desaparecidos. «Hemos subido río arriba y todavía no hemos encontrado a un solo residente afectado», relató uno de los voluntarios. Según el informe de la organización, pocos supervivientes pudieron ser hallados en las zonas altas, donde aldeas enteras fueron arrasadas, mientras que río abajo los vecinos se habían reunido en escuelas y templos para ayudarse mutuamente; reconstruir las casas y mantener a los niños en la escuela «siguen siendo grandes desafíos». JTS anunció que continuará supervisando las necesidades sobre el terreno y prestando apoyo adicional.
Fuente: Buddhistdoor Global
