El gobierno del primer ministro Nikol Pashinyan se ha comprometido a remover de manera unilateral al Catholicós Karekin, cabeza de la Iglesia Apostólica Armenia, pese a las protecciones constitucionales a la autonomía de las organizaciones religiosas. El partido Contrato Civil incluyó ese objetivo en su manifiesto electoral de junio de 2026 y, tras ganar las elecciones parlamentarias, lo formalizó en su Programa 2026-2031, aprobado por la Asamblea Nacional el 25 de agosto.
La medida contradice la Constitución y la Ley de Religión de Armenia, que protegen expresamente la independencia de las organizaciones religiosas. El artículo 41 establece que las organizaciones religiosas «gozarán de autonomía», y la Ley de Religión dispone que el Estado «no interferirá en las actividades y los asuntos internos» de las entidades religiosas. Las normas internacionales de derechos humanos exigen que los Estados garanticen que las comunidades religiosas decidan su propio liderazgo y gobierno interno.
El Consejo Espiritual Supremo condenó las acciones del gobierno como una injerencia inconstitucional: «La Asamblea Nacional no tiene autoridad para considerar los asuntos internos de la Iglesia y no es un foro competente ni apropiado para discutirlos». Por su parte, la vocera de Pashinyan, Melanya Harutyunyan, replicó que restaurar la autonomía de la Iglesia exige corregir fallas de gobierno, y señaló que la Asamblea Eclesiástica Nacional no se ha reunido en 27 años, pese a que sus estatutos exigen reuniones cada siete años.
Siete clérigos de alto rango, incluido el Catholicós Karekin, enfrentan juicio por no reinstalar a un obispo destituido, en un proceso que los defensores de derechos humanos consideran una violación de la autonomía de la Iglesia. La defensora de derechos humanos Isabella Sargsyan sostuvo que se están «violando no solo las normas internacionales sobre libertad de religión o creencia, sino también otros derechos humanos fundamentales».
Fuente: Forum 18
