Comunidades sijs advierten que persiste el riesgo de delitos de odio

Cada año desde 2001, la familia de Balbir Singh Sodhi celebra una vigilia en honor del inmigrante sij, dueño de una gasolinera y padre de cinco hijos, considerado la primera persona asesinada en un crimen de odio tras los atentados del 11 de septiembre. Sodhi plantaba flores frente a su gasolinera en Mesa, Arizona, para honrar a las víctimas de los atentados cuando recibió cinco disparos. El autor, Frank Roque, había visto su turbante y su barba larga —símbolos de fe para los hombres sijes— y lo confundió con un árabe musulmán.

Un cuarto de siglo después de aquel asesinato, activistas advierten que la amenaza no ha desaparecido, sino que se ha visto amplificada por el gobierno federal. La semana pasada, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicó, y luego borró, una imagen generada por inteligencia artificial que se burlaba de un camionero sij. Un análisis de datos del FBI halló que los crímenes de odio antisijes aumentaron cerca de un 25 % entre 2024 y 2025, de 142 a 177, pese a que el número total de crímenes de odio en Estados Unidos disminuyó.

El martes 15 de septiembre, la familia celebró su 25.ª vigilia frente a la gasolinera de Mesa, organizada este año junto con la Sikh Coalition —la mayor organización de derechos civiles sijes del país— y el Revolutionary Love Project. Asistieron familiares y amigos, músicos y una docena de líderes religiosos en representación del sijismo, el islam, el hinduismo, el cristianismo y el judaísmo.

«Aunque no pudimos evitar que esta gasolinera se convirtiera en parte del mapa de la violencia de odio en Estados Unidos, esa no es la única historia que guarda este lugar», dijo Deepa Iyer, del Building Movement Project. La Sikh Coalition, fundada en los días posteriores al 11-S —cuando registró más de 300 ataques físicos o verbales contra sijes en su primer mes de existencia—, sostiene que el clima sigue siendo difícil. «La gente tiende a temer lo que no conoce», afirmó Rucha Kaur, directiva de la organización.

La publicación del DHS mostraba una imagen de IA con las frases «autodepórtate o atente a las consecuencias» y «sal de nuestras carreteras». La North American Punjabi Trucking Alliance estima que unos 150.000 camioneros sijes de larga distancia trabajan en Estados Unidos, el 20 % de la fuerza laboral del transporte por carretera del país. «Una agencia oficial del gobierno no debería atacar a todo un grupo de personas», advirtió Kaur.

La familia Sodhi ha trabajado por tender puentes desde la muerte de Balbir. Quince años después del asesinato, Rana Singh Sodhi llamó a Frank Roque —cuya pena de muerte había sido conmutada por cadena perpetua— y, cuando este se disculpó, le dijo que ya lo había perdonado. «El perdón no es olvidar. El perdón es la libertad frente al odio», expresó Valarie Kaur, fundadora del Revolutionary Love Project y amiga de la familia.

Fuente: Religion News Service