Protestas estudiantiles muestran solidaridad interreligiosa

Casi dos meses después de que estudiantes iniciaran protestas contra el ministro de Educación de India, Dharmendra Pradhan, por presuntas filtraciones de exámenes de ingreso a medicina, el ministro renunció.

Durante las manifestaciones, el movimiento reflejó el espíritu del compromiso interreligioso de India: personas de distintas comunidades religiosas se solidarizaron con los manifestantes encabezados por el movimiento Cockroach Janata Party en Nueva Delhi.

Hombres musulmanes distribuyeron comida gratuita. Se vio a un monje budista abanicando a un musulmán mientras oraba. La Iglesia Ortodoxa Siria Malankara condenó la acción policial e instó a atender las preocupaciones mediante diálogo y acciones constructivas.

Sacerdotes y miembros cristianos llegaron al lugar junto con grupos hindúes, musulmanes y sijes. Su participación formó parte de un esfuerzo interreligioso más amplio de solidaridad con los jóvenes que se manifestaban contra el Gobierno.

La participación de los grupos religiosos sigue siendo importante

Desde que Narendra Modi llegó al poder en 2014, la división religiosa se ha ampliado. Extremistas nacionalistas hindúes vinculados ideológicamente con el partido gobernante BJP han gozado de impunidad pese a presuntos delitos, incluidos linchamientos de musulmanes relacionados con el comercio de ganado o el consumo de carne y acusaciones de conversiones forzadas.

Según South Asia Justice Campaign, durante el segundo trimestre de 2025 al menos cien musulmanes fueron agredidos, heridos o atacados físicamente en delitos de odio religioso. Grupos armados hindutva han destruido iglesias, interrumpido reuniones de oración y atacado a pastores después de conversiones al cristianismo. Open Doors informa de un aumento significativo de ataques contra cristianos desde 2014. En 2026 se habían registrado 16 cristianos muertos, 82 edificios atacados, 1.622 cristianos detenidos y 22 víctimas de violación o acoso sexual.

En este contexto, líderes de todas las religiones se unieron para apoyar a los jóvenes y proteger su futuro. Muchos vieron ese mensaje de unidad y diversidad como una respuesta a la polarización institucionalizada que utilizó la religión como arma durante la última década.

Partidarios del Gobierno califican la protesta de “antihindú”

Pese a que el destacado líder hindú Jyotirmath Shankaracharya Swami Avimukteshwaranand Saraswati respaldó públicamente el movimiento, algunas personas intentaron etiquetarlo en redes como “antihindú”.

Los manifestantes denunciaron el robo de millones de rupias de un fideicomiso de un templo hindú en Ayodhya, construido después de que extremistas hindutva demolieran una mezquita del siglo XVI.

Medios convencionales retrataron las protestas como violentas y criticaron que sijes portaran kirpanes ceremoniales y lanzas ante la policía. Usuarios compartieron un video recortado en el que se oía el lema islámico “Nara-e-Takbeer”, pero el verificador BOOM concluyó que el video original mostraba al orador transmitiendo un mensaje de unidad y pronunciando consignas de otras religiones junto con la islámica.

Algunos manifestantes hindúes dijeron haber recibido mensajes que los acusaban de convertirse al islam. Un musulmán que donó alimentos durante varios días acudió al Tribunal Supremo por supuesto hostigamiento policial. Afirmó que fue retenido hasta seis horas, amenazado y abandonado en una carretera, y que la policía detuvo a su padre, allanó su casa y se llevó a otros familiares.

Ya no están divididos

El 20 de julio, cuando la policía cargó con bastones de bambú y gases lacrimógenos contra manifestantes pacíficos que marchaban hacia el Parlamento, templos hindúes cercanos supuestamente cerraron sus puertas a quienes buscaban refugio. El templo afirmó que les impidió entrar porque llevaban zapatos, lo cual está prohibido.

En cambio, mezquitas y un gurdwara sij del vecindario permitieron el ingreso de manifestantes. Numerosos jóvenes advirtieron que cualquier intento del Gobierno, el BJP, la policía, los medios o sus partidarios de generar tensiones sería respondido con un movimiento mayor. El mensaje es claro: la joven

Fuente: Religion Unplugged