Una delegación de líderes evangélicos de Europa participó en el tercer Desayuno Nacional de Oración de Ucrania, celebrado en Kiev el pasado domingo, dentro de las conmemoraciones por el 35.º aniversario de la independencia del país, recordado ayer, lunes. El encuentro reunió a más de 1.500 asistentes de 17 países y sirvió para trasladar la solidaridad de la comunidad evangélica internacional en una nación que continúa en guerra cuatro años y medio después de la invasión.
La cita se celebró bajo el patrocinio del presidente Volodymyr Zelenski, que compartió el acto con jefes de Estado y de Gobierno de países vecinos, como el presidente de Lituania, Gitanas Nausėda, y el primer ministro de Estonia, Kristen Michal, además de representantes del Senado y del Congreso de Estados Unidos. Esta clase de desayunos de oración nació en Estados Unidos en 1953 y desde entonces se ha extendido a numerosos países, como espacios en que autoridades civiles y líderes religiosos se reúnen para orar por la vida pública.
La representación evangélica, integrada por 10 líderes, estuvo organizada por el secretario general de la Federación Bautista Europea, Alan Donaldson, e incluyó al secretario general de la Alianza Evangélica Mundial (WEA), Botrus Mansour, y al de la Alianza Evangélica Europea (EEA), Jan Wessels. Ante los asistentes, Mansour ofreció una oración en árabe en nombre de la comunidad evangélica mundial.
Testigos de la guerra
Mansour resumió con una frase el tono de la visita. «No fue un viaje cualquiera. Fue un viaje a un país en guerra», señaló el responsable de la WEA. Antes de llegar a la capital, la delegación recorrió durante dos días las ciudades de Lviv e Irpin y la localidad de Bucha, donde comprobó de cerca las huellas del conflicto.
La crudeza de la situación no se limitó a lo observado en el trayecto. En pleno centro de Kiev, las sirenas antiaéreas obligaron al grupo a refugiarse en una estación de metro, un episodio que, según relató Mansour, permitió a los visitantes palpar la realidad cotidiana de millones de ucranianos.
El aliento de la iglesia local
El líder evangélico describió una impresión ambivalente sobre lo vivido. «La primera impresión es una mezcla de profunda tristeza por el sufrimiento extremo que produce la guerra y aliento al saber cómo el Señor está usando a la iglesia evangélica en Ucrania durante estos años oscuros», afirmó. Añadió que, pese a todo, mantienen la esperanza de que la paz y la justicia prevalezcan.
Más allá del desayuno, la delegación se reunió con pastores evangélicos ucranianos, un encuentro que Mansour calificó de conmovedor. «Fuimos para animarlos, pero a pesar del dolor y la dificultad de su situación, fuimos nosotros quienes nos marchamos animados por su perseverancia, su amor por Cristo, su fidelidad y la labor que realizan para el Reino», relató. Pidió a los cristianos de todo el mundo que se sumen a la oración por Ucrania «en general y por la iglesia en particular».
Durante la plegaria que ofreció ante los asistentes, Mansour pidió que quienes apoyan a Ucrania no desfallezcan y perseveren en sus oraciones y en su trabajo por la paz. También trasladó los saludos de la WEA y reafirmó la solidaridad de la comunidad evangélica mundial con el pueblo ucraniano.
Fuente: actualidad evangélica
