En lo que va del año, ciudades de México, Venezuela, Colombia y Argentina han sido escenario de algunas de las mayores expresiones públicas de fe cristiana en la región, con la realización de la “Marcha para Jesús” 2026. Bajo lemas como “Venezuela, Tierra de Gracia”, “Jesucristo es la esperanza de Colombia” y el llamado a la unidad en Buenos Aires y la Ciudad de México, millones de creyentes se congregaron para orar por sus naciones, proclamar su fe y, en varios casos, articular acciones de solidaridad.
En México, en abril, la marcha en la Ciudad de México reunió a miles de participantes en un recorrido festivo y espiritual desde las calles Reforma y Gandhi hasta el Ángel de la Independencia, con mensajes de esperanza para un país marcado por la inseguridad y la violencia.
En Venezuela, la marcha del 1 de agosto reunió a millones de participantes en más de 300 ciudades y funcionó como una gran jornada de ayuda humanitaria para los damnificados de los terremotos de junio. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, agradeció las oraciones y vinculó la movilización con la necesidad de fe y solidaridad. El evento cuenta con reconocimiento oficial como Día Nacional de la Marcha para Jesús.
En Colombia, el 2 de agosto, una semana antes del trágico terremoto que conmocionó a la nación, más de seis millones de personas participaron en 558 puntos del país bajo el lema “Jesucristo es la esperanza de Colombia”. Organizadores destacaron el carácter apolítico y no denominacional de la jornada, que buscó promover paz, reconciliación y esperanza en medio del panorama nacional
En Argentina, el 17 de agosto, Buenos Aires volvió a acoger “Marcho por Jesús” tras un paréntesis de nueve años, con una concentración que fue de la Avenida de Mayo a la Plaza del Congreso. La convocatoria subrayó la unidad entre iglesias, la oración por el país y sus autoridades, y un mensaje de esperanza frente a los desafíos sociales y económicos. En el acto estuvieron presentes el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y diversos referentes cristianos con proyección pública.
Un mismo espíritu
Más allá de las diferencias de contexto, las marchas compartieron un mismo espíritu: visibilizar la fe cristiana en el espacio público, orar por la nación y tender puentes entre denominaciones. Para las iglesias, estas citas representan un momento de fortalecimiento de la unidad y de espiritualidad pública; para la sociedad, una señal de la capacidad de movilización y del discurso de paz y esperanza que los cristianos evangélicos promueven en la región.
Fuente: actualidad evangélica
