Lo que debía ser una tarde de oración terminó en pánico. Gritos, llanto de niños y piedras cayendo desde lo alto interrumpieron bruscamente un culto cristiano en Guanabacoa, La Habana, dejando una escena que sus protagonistas no olvidarán fácilmente.
El pasado domingo, mientras el pastor Yoennis Cala y su esposa Dayana Gómez dirigían un servicio religioso en su vivienda, un vecino identificado como Pedro —funcionario del Ministerio del Interior (MININT) y carcelero en el Tribunal de La Habana— subió a su azotea y comenzó a lanzar piedras y bloques de cemento contra la casa, informó en Facebook la periodista Yaiset Rodríguez Fernández.
Dentro del lugar no solo estaban los pastores. También se encontraban varios menores: los hijos de la pareja, de apenas 7 y 3 años, una niña de 5 y dos adolescentes de 15. El miedo se apoderó de todos.
“Empezaron a llorar, a dar gritos. La niña gritaba diciendo que a su mamá la había matado una piedra”, relató la pastora Gómez, quien logró grabar parte del ataque mientras los demás corrían a protegerse.
El culto se convirtió en una escena de caos. Algunos fieles huyeron, otros se arrodillaron a orar. El pastor, en medio del estruendo, permaneció en el púlpito leyendo la Biblia. “Yo solo me pude quedar allí (…) leyendo Efesios 6”, contó.
La violencia no se limitó a las piedras. La esposa del agresor, identificada como Olivia, lanzó amenazas de muerte y desafió al pastor a salir a la calle. Él se negó. “Las armas de nuestra milicia no son carnales”, respondió, insistiendo en mantener una postura pacífica.
No era la primera vez que esta pareja de vecinos interrumpía los cultos. Según los pastores, anteriormente ya habían gritado insultos desde la azotea y puesto música a alto volumen para sabotear las reuniones. Pero esta vez el conflicto escaló peligrosamente.
El ataque ocurrió tras varios días de intensa actividad religiosa. La comunidad había completado cuatro jornadas de vigilia y salido a predicar por las calles, sumando decenas de nuevos creyentes.
El hecho de que el presunto agresor sea un funcionario del MININT añade una carga aún más delicada al caso. Organizaciones internacionales han advertido sobre un patrón creciente de restricciones y ataques contra la libertad religiosa en la isla.
Solo en 2025, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos documentó cientos de violaciones a este derecho. Cuba continúa siendo señalada como un país de especial preocupación en materia de libertad religiosa, al nivel de naciones con severos historiales represivos.
Mientras tanto, para la familia Cala Gómez, lo ocurrido deja una huella profunda, especialmente en los más pequeños, que vivieron de cerca una violencia que nunca debió irrumpir en un espacio de fe.
Fuente: CIBERCUBA
