El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha recrudecido la represión contra los religiosos en Nicaragua a través de la Policía, y amenaza con muerte y cárcel a los curas, denuncia la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, autora de la investigación Nicaragua: ¿una iglesia perseguida?, en que ha documentado con rigurosidad los ataques a la libertad religiosa.
La investigadora afirmó que el régimen Ortega-Murillo “ha traspasado todos los límites” y actualmente la situación de la libertad religiosa en Nicaragua “ha empeorado”. «Porque ya no se trata de que dañan edificios religiosos o roban cuentas bancarias de la Iglesia, situaciones que son difíciles pero que se superan. Hoy la Policía llega donde los curas y los amenazan con matarlos o con llevarlos presos, los sacan en plena celebración eucarística con el único ánimo de intimidarlos y denigrarlos. La situación es complicada y todo el peso de la persecución recae en los curas”, explica Molina.
De acuerdo con los datos que ha sistematizado, 309 religiosos han sido obligados a huir al exilio, desterrados o su ingreso ha sido prohibido. Las víctimas son obispos, sacerdotes, diáconos, seminaristas y monjas.
Sacerdote de León impedido de ingresar a Nicaragua
Una de las víctimas más recientes es el sacerdote José Concepción Reyes Mairena, de la Diócesis de León. El pasado 13 de febrero, se conoció que este sacerdote fue impedido de ingresar a Nicaragua por el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino cuando regresaba de España donde había permanecido durante dos años.
Molina denunció que el religioso José Reyes fue interrogado por las autoridades migratorias de Nicaragua y posteriormente le indicaron que no podía ingresar. Según la investigadora, más del 95 por ciento de los desterrados o prohibidos de ingresar son nicaragüenses.
La Diócesis de León, de la que forma parte el expulsado sacerdote José Reyes, es dirigida por el obispo Sócrates René Sándigo Jirón, señalado de ser cercano a la pareja dictatorial. A él le han permitido algunas celebraciones religiosas, mientras a otros prelados se les prohíben. Sin embargo, también es vigilado por el aparato represor al igual que los demás religiosos.
“En las últimas semanas han sido afectados al menos 6 de ellos (religiosos). El patrón que hemos observado es que la línea aérea les ha notificado la prohibición de ingreso al país… También se nos ha informado que la vigilancia y asedio se ha extendido al núcleo familiar. Tres de ellos están siendo buscados por miembros de la Policía Sandinista”, expone Molina.
Fuente: LA PRENSA
