La libertad religiosa como camino para la paz

Publicado julio 03, 2025, 4:25 pm
3 mins

En distintas partes del mundo, se multiplican las noticias sobre actos de violencia, discriminación o persecución dirigidos contra personas o comunidades por el simple hecho de profesar una determinada fe. Esta realidad, representa una violación directa a un derecho humano fundamental reconocido en múltiples instrumentos internacionales: el derecho a la libertad de religión o de creencias.

Según el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestarla, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, mediante la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.

Sin embargo, la vigencia plena de este derecho aún enfrenta numerosos obstáculos. Entre las causas más frecuentes de su vulneración se encuentran el extremismo religioso, los regímenes autoritarios, los conflictos armados, la intolerancia ideológica y la manipulación política de las creencias. Ejemplos contemporáneos son ilustrativos:

  • El conflicto entre Hamás e Israel ha agudizado el antisemitismo y la islamofobia a nivel global.
  • En el marco de la guerra entre Rusia y Ucrania, se han documentado ataques y restricciones hacia comunidades de la Iglesia Ortodoxa.
  • En India, se han denunciado actos de violencia y discriminación sistemática contra la población musulmana.
  • En Nigeria, los cristianos sufren atentados, secuestros y represión por motivos religiosos.
  • Las comunidades católicas y bahá’ís en países como Nicaragua e Irán enfrentan restricciones estatales severas, marginación y persecución estructural.

Frente a estos escenarios, no basta con exigir que los gobiernos garanticen este derecho en sus leyes; es esencial también que las sociedades lo reconozcan y lo promuevan como un principio irrenunciable. La libertad religiosa no puede ser vista como una concesión ni como un privilegio condicionado: es un derecho inherente a la dignidad humana, sin importar si una persona pertenece o no a alguna confesión religiosa.

Además, la libertad religiosa es mucho más que una protección individual: es una herramienta clave para la construcción de la paz. Su ejercicio pleno permite la convivencia armónica entre personas de diversas creencias y también con quienes no profesan ninguna. En sociedades donde se respeta este derecho, se favorece el diálogo interreligioso, se previenen los conflictos basados en diferencias de fe y se fomenta un clima de colaboración, respeto y entendimiento mutuo.

Promover la libertad religiosa es, en esencia, trabajar por una sociedad más justa, más inclusiva y más pacífica. Solo cuando cada persona pueda expresar libremente su fe, sin temor a represalias, estaremos verdaderamente construyendo un camino duradero hacia la paz.

Sala de prensa CNLR

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