Al reunirse con una delegación del Patriarcado ecuménico de Constantinopla en la solemnidad de los santos Pedro y Pablo, el Papa León XIV reafirmó el sábado el compromiso de la Iglesia católica en la vía de la reconciliación y la unidad con la Iglesia ortodoxa.
Dirigiéndose a la audiencia que marcaba el primer encuentro de este tipo desde el inicio de su pontificado, reflexionó sobre la «profunda comunión ya existente entre nosotros», y señaló que el tradicional intercambio de delegaciones para las respectivas fiestas de los Apóstoles Pedro y Andrés es «un reflejo del vínculo fraterno que unió a los Apóstoles Pedro y Andrés».
Hitos del ecumenismo
Al trazar los pasos del acercamiento entre Roma y Constantinopla, el Papa León recordó con gratitud los esfuerzos «valientes y clarividentes» del Papa Pablo VI y del Patriarca Ecuménico Atenágoras, cuyo histórico encuentro en 1964 sentó las bases del diálogo ecuménico moderno. Señaló que sus sucesores han «seguido con convicción el mismo camino de reconciliación», destacando en particular la presencia del Patriarca Ecuménico Bartolomé en el funeral del Papa Francisco y de nuevo en la misa de inauguración de su propio pontificado.
«Os aseguro mi deseo de perseverar en el esfuerzo por restablecer la plena comunión visible entre nuestras Iglesias», dijo, y subrayó que esa unidad «sólo puede realizarse, con la ayuda de Dios, mediante un compromiso continuo de escucha respetuosa y diálogo fraterno.»
Abierto a la colaboración
El Papa León expresó su apertura a las ideas y a la colaboración, afirmando: «Estoy abierto a cualquier sugerencia que podáis ofrecer a este respecto, siempre en consulta con mis hermanos Obispos de la Iglesia Católica que… comparten conmigo la responsabilidad de la unidad completa y visible de la Iglesia.»
Al concluir su discurso, el Papa agradeció de corazón la presencia de la delegación en Roma y les pidió que transmitieran su saludo y gratitud al Patriarca Bartolomé y al Santo Sínodo.
Confiando su viaje compartido a la intercesión de los Santos Pedro y Pablo, San Andrés y la Santa Madre de Dios, rezó para que «nos acompañen y sostengan en nuestros esfuerzos al servicio del Evangelio.»
Fuente: VATICAN NEWS
