La libertad de expresión como parte esencial de la libertad religiosa

Publicado junio 05, 2025, 6:00 pm
3 mins

Cada 7 de junio, México conmemora el Día de la Libertad de Expresión, un derecho humano fundamental. Esta fecha fue establecida en 1951 gracias a la iniciativa de un grupo de editores de periódicos, respaldada por el entonces presidente Miguel Alemán Valdés, con el objetivo de resaltar la importancia de una prensa libre e independiente para el fortalecimiento de la democracia en el país.

Habitualmente, se asocia la libertad de expresión exclusivamente con los medios de comunicación. Sin embargo, este derecho abarca mucho más: también es un componente vital de otras libertades fundamentales, como la libertad religiosa.

La libertad religiosa, reconocida también como un derecho humano universal, garantiza a toda persona la posibilidad de profesar la religión de su elección, cambiarla o incluso decidir no practicar ninguna. Esta libertad no se limita al ámbito privado; incluye la expresión pública de la fe a través de ritos, símbolos, vestimenta, oraciones, reuniones y costumbres religiosas. En este sentido, la libertad de expresión se convierte en un pilar imprescindible para ejercer plenamente la libertad religiosa; permite a las personas comunicar sus creencias, identificarse con su fe y practicarla sin miedo a ser censuradas, discriminadas o agredidas.

Sin embargo, en distintas regiones de México, persisten episodios de intolerancia religiosa que vulneran este derecho. Un ejemplo claro se vivió en San Pedro Chimaltepec, Oaxaca, donde tres miembros del Centro Misionero Emanuel fueron encarcelados por negarse a pagar una cuota impuesta por autoridades locales, derivada de su afiliación religiosa, distinta de la mayoritaria en la comunidad. Casos como este evidencian que la libertad de expresión religiosa sigue enfrentando obstáculos en contextos de exclusión o discriminación.

Además, en debates públicos sobre temas éticos y sociales suele intentarse acallar a quienes manifiestan su postura basada en convicciones religiosas. Esta tendencia no solo limita la pluralidad de opiniones, sino que socava el derecho de muchas personas a participar en el diálogo público desde su identidad espiritual y moral.

En un país donde el 45% de la población considera que la religión ocupa un lugar importante en sus vidas, resulta urgente y necesario proteger y promover la libertad de expresión religiosa. Reconocer la interconexión entre ambos derechos, el de expresarse libremente y el de vivir conforme a la propia fe, es un paso clave para construir una sociedad verdaderamente democrática, incluyente y respetuosa de la dignidad humana.

La libertad de expresión no debe verse como un derecho aislado, sino como una herramienta fundamental para asegurar que cada individuo pueda expresar y vivir su fe sin temor, exclusión o persecución; construyendo un México donde la diversidad religiosa y la libertad de pensamiento sean verdaderamente respetadas y protegidas.

Sala de Prensa CNLR

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