La Conferencia Regional de Liderazgo de África (ARLC) se inauguró con un culto dirigido por miembros de la Iglesia Luterana de Ruanda (LCR). El Rev. Dr. David Ntidendeza pronunció un sermón sobre la parábola de la higuera (Lucas 13:6-9).
«La iglesia será reconocida por sus frutos», dijo. «Actualmente vivimos en un periodo de gracia, y -con la ayuda de Jesucristo, nuestro redentor- estamos llamados a producir buenos frutos».
El presidente de la Comunión Luterana en África Central y Oriental (LUCCEA), el obispo Fredrick Shoo, de la Iglesia Evangélica Luterana en Tanzania (ELCT), dio la bienvenida a la subregión a los líderes eclesiásticos participantes. Dio las gracias al Rev. Prince Kalisa, Secretario General de la LCR, por acoger la conferencia. «Ha creado un buen ambiente para unas deliberaciones fructíferas», dijo Shoo.
Retos regionales y liderazgo profético
Shoo recordó a los participantes los retos que experimenta la población de la subregión. Los conflictos y la guerra afectan a las iglesias, incluida la Iglesia Evangélica Luterana en el Congo, dijo.
«Las buenas lluvias han sido una bendición», continuó, “pero también hemos sufrido inundaciones”. En la región del Kilimanjaro, tres familias pertenecientes a la ELCT perdieron la vida en un corrimiento de tierras tras las fuertes lluvias. «Como iglesias africanas, debemos encontrar formas de responder al cambio climático», subrayó Shoo.
A la luz de varias elecciones generales y las posibles tensiones que se avecinan, Shoo afirmó que «no podemos permanecer callados ante los conflictos: debemos alzar nuestra voz profética».
En cuanto a la unidad y la estabilidad de las iglesias, Shoo se refirió a las iglesias de la subregión de LUCCEA que solicitan su ingreso en la Federación Luterana Mundial (FLM). «Al considerar estas solicitudes, tenemos mucho cuidado de no fomentar la ruptura de las iglesias existentes».
Los participantes señalaron importantes oportunidades para las iglesias prósperas en el contexto africano, incluido el potencial de crecimiento a través de encuentros en persona y en plataformas digitales. Una fuerte presencia digital puede ayudar a las iglesias a contrarrestar las teologías engañosas, apoyar la educación y la formación en la fe y servir de canal vital para la difusión del Evangelio.
Los debates también pusieron de relieve las áreas en las que las iglesias se enfrentan a desafíos. Entre las preocupaciones planteadas figura la importancia de cultivar una mayor responsabilidad y transparencia, especialmente en la comunicación y la administración de los recursos. También destacaron la necesidad de una aplicación y un seguimiento coherentes de los recursos probados, para garantizar que el tiempo, las capacidades y los recursos se utilicen eficazmente.
Entre las buenas prácticas mencionadas durante el debate figuran la promoción de la capacitación económica y el trabajo deliberado en pro de la sostenibilidad financiera. Otra buena práctica que fortalece a las iglesias es participar en la defensa de objetivos predefinidos para promover cambios políticos en el espacio público.
Fuente: LWF
