La religión es algo que ha acompañado al hombre toda su existencia, en las diferentes civilizaciones,culturas,y en todas las épocas de la historia. Desde entonces y hasta hoy en día, para muchas personas, la religión es de suma importancia y forma parte de su identidad. Esto lo podemos ver reflejado en el 84% de la población mundial que se declara creyente de alguna religión, de acuerdo con el Pew Research Center.
Sin embargo, siendo diferentes religiones y, por tanto, diferentes formas de ver el mundo, es verdad que han existido tensiones entre diferentes personas de fe, ya sea por la intolerancia, el extremismo o la discriminación. Asimismo, gobiernos han atacado a las religiones por considerarlas peligrosas o, simplemente, contrarias a lo que significa un gobierno laico. Estas ideas han provocado actos violentos que incluso han traído la muerte a personas creyentes y líderes religiosos.

A través de los años, diferentes líderes y organizaciones han reconocido la importancia de respetar la fe del otro. Por mencionar algunos, Ciro “El Grande”, en su Cilindro de Ciro, tras haber conquistado Babilonia, anunció que todos los esclavos eran libres y que cada persona era libre de escoger su religión. Después de la Segunda Guerra Mundial, con la creación de la Organización de las Naciones Unidas, se redactó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en la que en su artículo 18 se establece el respeto y garantía de la libertad religiosa.
Pero, ¿por qué considerar la libertad religiosa?
Este es un derecho humano fundamental, que consiste en la libertad que tiene cada persona de seguir una religión, cambiarla o no seguir ninguna, de manera pública o privada, sin ser discriminado por ello. Su protección es esencial para garantizar otros derechos y libertades, creando un marco en el que todas las personas puedan vivir dignamente.
Este derecho es beneficioso en diferentes aspectos para la paz en la sociedad. ¿En qué beneficia?
- Respeto y tolerancia: Promover la libertad religiosa fomenta el respeto hacia diferentes creencias, lo que reduce la discriminación y la intolerancia. Cuando las personas se sienten aceptadas y valoradas, es menos probable que surjan conflictos.
- Diálogo interreligioso: La libertad religiosa crea espacios para el diálogo entre diferentes tradiciones religiosas, lo que puede ayudar a construir puentes y a encontrar puntos en común, contribuyendo así a la cohesión social.
- Prevención del extremismo: La opresión religiosa puede alimentar el resentimiento y el extremismo. Permitir que las personas practiquen su fe libremente puede disminuir la radicalización y promover un ambiente de paz.
- Estabilidad social: Una sociedad que respeta la diversidad religiosa tiende a ser más estable. Las tensiones y divisiones suelen surgir en contextos de persecución o intolerancia.

Por ello, líderes religiosos se han comprometido con el fomento y promoción del respeto a la libertad religiosa con sus feligreses para prevenir la discriminación e intolerancia, incrusionando, entre otras cosas, en el diálogo interreligioso, para conocer y reconocerse entre sí, quitando cualquier prejuicio que pudiera existir y en su lugar, llegar al entendimiento.
La libertad religiosa es fundamental para lograr la paz; no debemos ignorarla, sino garantizarla adecuadamente y eliminar cualquier forma de discriminación o violencia por razones religiosas.
Sala de Prensa CNLR
