La FLM sigue prestando ayuda humanitaria a los refugiados sudaneses en Chad. Muchos están gravemente heridos y han viajado lejos en busca de seguridad. La FLM y sus asociados piden más fondos para atender a las personas necesitadas.
Agua, saneamiento, refugio y alimentos: La FLM en Chad sigue prestando ayuda humanitaria a los refugiados que huyen de la violencia en Sudán. Desde el comienzo del conflicto sudanés, en abril de 2023, han muerto entre 5.000 y 8.000 personas. Los refugiados recién llegados denuncian matanzas y violencia en Darfur Occidental.
«Cada día llegan unos 2000 refugiados, dice Clovis Mwambutsa, Coordinador del Programa Regional de la FLM para África Central. «Cada vez llegan más heridos, que acaban de escapar de la muerte. Algunos han viajado más de 400 kilómetros , desde la región de Darfur. La situación es terrible y no se ve el final».
Naciones Unidas calcula que 2,7 millones de personas se han visto obligadas a desplazarse, y 200.000 han huido a Chad, muchas de ellas mujeres y niños. En una declaración del 15 de agosto de 2023, los principales miembros del Comité Permanente entre Organismos (IASC, por sus siglas en inglés) pidieron con palabras contundentes que se pusiera fin a la «tragedia» en Sudán: «La gente ha sido testigo de cómo asesinaban a tiros a sus seres queridos. Mujeres y niñas han sido agredidas sexualmente. Las familias han visto cómo saqueaban sus posesiones y quemaban sus casas hasta los cimientos. La gente se muere porque no puede acceder a los servicios sanitarios y a los medicamentos. Y ahora, a causa de la guerra, los niños de Sudán se están consumiendo por falta de alimentos y nutrición», dice la declaración.
Los refugiados que acoge la FLM han vivido experiencias terribles. «Abandoné mi aldea dejando atrás todo lo que tenía. Muchas personas de mi aldea fueron asesinadas, incluidos miembros de mi familia. De camino a la frontera para llegar a Chad, la gente nos robó todo lo que teníamos en las manos. Acosaron a muchas mujeres», relata Fatiya Hassan Haroun, de Sudán. «Aquí, el acceso al agua es difícil. Siempre hay una larga cola. Nos pasamos 3-4 horas haciendo cola para conseguir agua».
Dada la inestabilidad reinante y la persistencia de los enfrentamientos intercomunitarios en Sudán, ahora se espera que un total de 300.000 refugiados lleguen a Chad para finales de 2023, según las previsiones de la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR.
Respuesta infrafinanciada
La FLM trabaja en dos provincias: Ouaddai y Sila. Como el número de refugiados y las necesidades son mayores en la provincia de Ouaddai, la FLM ha concentrado allí su labor de socorro, centrándose especialmente en el agua y el saneamiento, con el apoyo de campañas de higiene y la distribución de artículos de primera necesidad a los hogares.
«Hemos perforado pozos para suministrar agua potable a 2.000 personas, distribuido artículos de socorro y construido 300 retretes», afirma Mwambutsa. Junto con el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, la FLM está empezando a distribuir alimentos en la provincia de Sila y planificando refugios en lugares permanentes designados para los refugiados junto con el ACNUR. «Nuestra respuesta inicial se dirigía a 20.000 personas, pero la hemos revisado para atender al doble de gente», añade Mwambutsa.
Sin embargo, la respuesta a la emergencia en Chad sólo está financiada al 15%, lo que dificulta enormemente la labor de los trabajadores humanitarios. El gran número de refugiados en una región marcada por la pobreza y el cambio climático también provoca tensiones con las comunidades locales y los refugiados que llegaron en años anteriores. La situación de seguridad es tensa, lo que dificulta y estresa el trabajo.
La estación de lluvias, que comienza en agosto, es un reto adicional, dice Myriam Valme Joseph, Representante de la FLM en Chad. «Intentamos terminar las distribuciones antes, porque pronto los ríos estacionales dificultarán aún más el acceso».
Fuente: LWF
