La detención por las autoridades de facto de Saná (también conocidas como Huthis o Ansar Allah) de un grupo de seguidores de la minoritaria fe bahá’í y el posterior sermón de Shamseddin Sharafeddin, muftí de Saná, incitando al odio contra los bahá’ís y otros grupos religiosos son motivos de grave preocupación.
Nuestra Oficina insta a la inmediata liberación de las 16 personas que siguen recluidas en régimen de incomunicación, y condenamos el uso de cualquier lenguaje que incite a la discriminación y la violencia, especialmente contra las minorías, y que a menudo conduce al exilio forzoso y al desplazamiento.
El 25 de mayo, las fuerzas de seguridad irrumpieron en una reunión pacífica de bahaíes en Saná. Diecisiete personas, entre ellas cinco mujeres, fueron trasladadas por la fuerza a un lugar desconocido, y se les confiscaron libros, teléfonos, ordenadores portátiles y otras pertenencias. Una de ellas ha sido liberada.
El viernes pasado, durante un sermón en Saná, el muftí designado por las autoridades de facto de Saná acusó a los seguidores bahá’ís detenidos de apostasía y de ser traidores, y dijo que si no se arrepentían debían ser asesinados. Deploramos el uso de tal lenguaje, que desafía claramente el derecho internacional.
Recordamos a las autoridades de facto de Saná que deben respetar los derechos humanos de las personas que viven bajo su control. Los derechos humanos garantizan a las minorías, entre otras cosas, el derecho a profesar y practicar su propia religión y el derecho a un juicio justo ante un tribunal independiente e imparcial. La detención preventiva debe ser la excepción y sólo debe utilizarse si es razonable y necesaria, basándose en una evaluación individual de cada caso.
Fuente: United Nations