El Vicepresidente indonesio Ma’ruf Amin ha invitado a los líderes religiosos y académicos de todo el mundo a seguir participando en los esfuerzos por construir un mundo más justo y pacífico.
Hizo estas declaraciones en la Conferencia Internacional sobre Religión, Paz y Civilización 2023, celebrada el lunes.
Dijo que espera que los líderes religiosos proporcionen orientación sobre las formas de resolver los problemas mundiales, especialmente la desigualdad, la pobreza, los conflictos, la guerra y las cuestiones medioambientales.
«Por ello, animo a los eruditos y líderes religiosos a que sigan impulsando la aplicación de la ética global, es decir, el entendimiento mutuo, el respeto mutuo, la interdependencia y la cooperación entre todas las naciones», señaló.
Además, Amin señaló que, en el pasado, los antepasados del pueblo indonesio construyeron varios centros de civilización en Indonesia.
Algunos de estos centros fueron los sultanatos de Aceh, Indrapura, Banten, Cirebon, Demak, Tidore y Ternate.
Amin señaló que los centros de civilización eran el legado de las generaciones anteriores de Indonesia a la hora de llevar a cabo mejoras regionales.
«Por tanto, nosotros (el gobierno) debemos continuar estos intentos (de desarrollo) no sólo a nivel nacional, sino también a nivel global, junto con los líderes islámicos mundiales para desarrollar un mundo más pacífico y mejor», añadió.
La conferencia del lunes fue organizada por el Consejo de Ulemas de Indonesia (MUI) para fomentar la tolerancia de la diversidad y contribuir a la paz y la civilización mundiales. Asistieron a ella 300 participantes.
El Secretario General del MUI, Amirsyah Tambunan, afirmó que la religión desempeña un papel muy importante en el establecimiento de la paz y la civilización, así como en la resolución de conflictos en diversas regiones del mundo.
«Las enseñanzas religiosas son las principales fuentes de paz y civilización», señaló en la conferencia.
Tambunan señaló que toda religión enseña la virtud y la paz, por lo que todo creyente debe mantener su actitud en la sociedad.
«Si alguna de las partes intenta provocar un conflicto, no tiene su origen en las enseñanzas religiosas, sino que se debe a una mala interpretación de las mismas», añadió.
Fuente: ANTARA
