Un equipo de la FLM visitó el norte de Siria dos meses después de los devastadores terremotos en la región fronteriza entre Turquía y Siria. Tras reunirse con asociados y personas afectadas por la catástrofe, analizaron la ayuda necesaria para los próximos meses. La FLM colabora con Cáritas Siria, que ha proporcionado ayuda a la población afectada en la región de Alepo desde que se produjo el terremoto el 6 de febrero.
“Las necesidades de la gente cambian constantemente”, dijo Ameera Khamees, Directora de la FLM para Jordania y Siria. “Como la ayuda alimentaria y no alimentaria (artículos de socorro como mantas, utensilios de cocina y artículos de higiene) ya está ampliamente disponible y es proporcionada por muchas organizaciones, queremos centrarnos en la renovación y el mantenimiento de los refugios y las escuelas y proporcionar dinero en efectivo para el alojamiento que permita a las familias alquilar apartamentos mientras se repara su casa.”
Personas traumatizadas, brote de enfermedades
La ONU y diversos grupos locales calculan que entre 55.000 y 200.000 sirios se han quedado sin hogar tras el terremoto. Muchas personas siguen viviendo en condiciones difíciles en improvisados refugios colectivos establecidos en escuelas, describe Khamees. “Vimos entre ocho y diez familias viviendo juntas en un aula. No había intimidad, ni instalaciones adecuadas para cocinar y lavarse, y el equipamiento era muy básico. Las mujeres tenían que cubrirse todo el tiempo porque no podían cerrar las puertas, y los hombres podían entrar en cualquier momento”. Este entorno culturalmente inapropiado y potencialmente inseguro afecta de forma especialmente negativa a las mujeres y las niñas.
Como numerosas escuelas están ocupadas o dañadas, muchos más niños se quedan sin escolarizar, lo que aumenta el elevadísimo número de niños que ya están sin escolarizar, estimado en 2 millones por UNICEF en 2022. “Los padres tienen miedo de enviar a sus hijos a la escuela porque los edificios pueden derrumbarse”, añadió Khamees.
El terremoto golpeó a personas que llevan ya más de 11 años sufriendo el conflicto sirio. “Habían aprendido a vivir con la guerra, pero este terremoto les ha trastornado enormemente. Llegó sin avisar y lo destruyó todo. Mucha gente sigue asustada y traumatizada, incluso los avezados trabajadores humanitarios locales”, afirmó Khamees.
Ayuda eficaz y eficiente
La región ya sufría pobreza antes de la catástrofe, que se llevó lo poco que le quedaba a mucha gente, afirma Khamees. “Vimos a gente rebuscando en los contenedores de basura. Buscaban cualquier cosa que pudieran vender, e incluso comida”. La devastación de los terremotos hizo inevitable el resurgimiento del cólera. Cuando el equipo de la FLM visitó la región a principios de abril, ya se habían registrado más de 13.000 casos y al menos 23 muertes confirmadas.
En las próximas semanas y meses, la FLM se centrará en el mantenimiento y la rehabilitación de refugios, la renovación de escuelas e instalaciones educativas, y el apoyo psicológico y psicosocial, dijo Khamees. “Queremos proporcionar un mayor apoyo a nuestros socios existentes y potencialmente nuevos en Siria, y seguimos explorando formas de hacer que nuestro apoyo sea lo más eficaz y eficiente posible, en beneficio del pueblo de Siria.”
Un kit de alimentos cuesta 200 USD y un kit de higiene 250 USD por hogar y dura unas dos semanas.
La FLM responde al terremoto a través de su socio local, CARITAS Siria, y junto con los socios de la Alianza ACT.
Fuente: LWF






