La Libertad Religiosa se encuentra protegida en todo el mundo por un marco legal internacional que la reconoce y protege, permitiendo de manera legal que la Libertad Fundamental a la religión sea una realidad. Sin embargo, en la práctica varias naciones se ven afectadas por la intolerancia religiosa que se refleja en los fieles que la profesan.
Esta problemática se define como la manifestación de rechazo hacia las creencias o prácticas religiosas que profesa otra persona de las propias; motivada por las diferentes creencias, el sentimiento antirreligoso, los prejuicios ante las mismas o estigmatizaciones que han sido fomentadas dentro de los ámbitos laborales, escolares o incluso familiares y que se han normalizado a través del tiempo.
En países como Irán, China, Nicaragua, India, entre otros, la intolerancia y persecución religiosa a minorías como los fieles Bahá´í, musulmanes o cristianos es palpable al ser los gobiernos quienes incitan a la sociedad a que participen en acciones ya normalizadas de intolerancia hacía las creencias o religiones.

Causa de ello, podemos ver como templos religiosos son destruidos por grandes máquinas, líderes religiosos detenidos y encarcelados, fieles siendo discriminados y violentados; y a pesar de las diferentes denuncias internacionales que instan a estas naciones a terminar con las persecución religiosa, se siguen reflejando estos actos y pasando por alto.
COVID-19 como puerta abierta a la discriminación religiosa
Durante la pandemia del COVID-19 se vivieron tiempos difíciles para el mundo entero. Entre ellas se encontraba la intolerancia religiosa que culpaba a los fieles por dicha crisis de salud mundial.
Un ejemplo, las comunidades religiosas fueron acusadas de provocar la pandemia, por lo que fueron rezagadas y castigadas socialmente como el ser relegado hasta el final de una fila para recibir apoyo humanitario.
Ahmed Shaheed, Relator Especial de la ONU, expresó su preocupación sobre el asunto:
“La pandemia ha provocado un brote de la intolerancia religiosa existente en muchos países. Me alarma ver el aumento de la incitación al odio, señalando a comunidades religiosas y de credos, incluidos cristianos, judíos y musulmanes, como chivos expiatorios por la propagación del virus”.

“Cualquier incitación al odio o la violencia basada en la identidad religiosa, de credo o étnica es simplemente inaceptable”, dijo Shaheed. “Para combatir la desinformación, es fundamental que los Estados establezcan estrategias y canales de comunicación efectivos para proporcionar información precisa y confiable al público”, añadió.
Este mismo funcionario indicó que los estados debían trabajar contra todo discurso de odio hacia las comunidades religiosas.
“Los Estados deben garantizar que se reprima el discurso de odio que culpa a grupos religiosos o étnicos por la crisis”.
Acciones contra la intolerancia religiosa
Ya en siglo pasado la ONU había proclamaron la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones, en la que afirmaron que se debe estimular el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales, sin distinción de raza, sexo, idioma ni religión.
De igual forma, los líderes religiosos trabajan arduamente para combatir todo tipo de discriminación, fomentando el diálogo y el respeto a la diversidad religiosa, además de la creación de los Consejo Interreligiosos como prueba de ello a nivel mundial.

Mientras que en México, se sumó la Fundación Conciencia Nacional por la Libertad Religiosa, el cual es un organismo que fomenta la tolerancia religiosa a través de diferentes proyectos como eventos y seminarios que buscan concientizar a la población, capacitar y darles a conocer la importancia del Derecho Fundamental a la Libertad Religiosa los 365 días del año en todos los Estados.
Finalmente, recordemos que todas las voces que defienden la tolerancia religiosa son necesarias para combatir la intolerancia. Respetemos todas las religiones del mundo y seamos conducto para que las creencias sean motivo de identidad y no de rechazo social.
Fuente: Sala de Prensa CNLR
