Según fuentes militares, presuntos extremistas islámicos decapitaron a un pastor en Cabo Delgado el pasado miércoles, y obligaron a su esposa a llevar su cabeza a la comisaría.
La esposa del pastor declaró a la policía que «presuntos insurgentes vinculados al Estado Islámico interceptaron al pastor en un campo, lo decapitaron y luego entregaron su cabeza a su esposa y le ordenaron que informara a las autoridades», informó el Zimbabwe Daily.
El monstruoso acto tuvo lugar en medio de una insurgencia que lleva cuatro años asolando el país, dejando más de 3.000 muertos y casi 100.000 desplazados.
La violencia está impulsada por un grupo terrorista que se hace llamar Al-Shabab (aunque no está vinculado al grupo terrorista somalí). Parece que están vagamente afiliados al Estado Islámico, aunque la conexión es algo tenue.
En marzo de este año, Al-Shabab mató a docenas de personas en un ataque coordinado en la capital de Cabo Delgado, una zona donde los creyentes suelen ser secuestrados, obligados a huir o asesinados a manos de los extremistas islámicos.
En una declaración después de este ataque, ISIS se jactó de que su afiliado había matado a docenas de personal de seguridad-y cristianos, incluyendo occidentales de lo que la declaración llamó «naciones cruzadas.»
Fuente: PERSECUTION
