La justicia argentina investigará las denuncias de crímenes de guerra cometidos por el ejército de Myanmar contra la minoría rohingya de ese país, en virtud de una sentencia judicial que defiende los principios de la «justicia universal».
La decisión del tribunal de apelación, a la que ha tenido acceso Agence France-Presse, anula una sentencia de un tribunal inferior que rechazaba una solicitud de investigación de la Organización Birmana Rohingya (BROUK), con sede en Gran Bretaña.
La represión del ejército contra los musulmanes rohingya en Myanmar en 2017, que según la ONU podría equivaler a un genocidio, ha provocado el éxodo de más de 740.000 miembros de la comunidad, principalmente a Bangladesh.
La premisa jurídica de la «justicia universal» sostiene que algunos actos -incluidos los crímenes de guerra- son tan horribles que no son específicos de una nación y pueden ser juzgados en cualquier lugar.
Los tribunales argentinos han asumido otros casos de jurisdicción universal en el pasado, como los relacionados con el gobierno del ex dictador Francisco Franco en España y el movimiento Falun Gong en China.
Los procesos contra Myanmar y sus dirigentes ya están en marcha en la Corte Penal Internacional y en la Corte Internacional de Justicia de la ONU.
Seis mujeres rohingya, refugiadas en Bangladesh, han prestado testimonio a distancia ante el tribunal de Argentina.
Una de las denunciantes dijo que «todas habían sido agredidas sexualmente y que muchos de sus familiares habían muerto como resultado de la represión que habían sufrido» en agosto de 2017, recordó el tribunal.
En su decisión, los jueces de apelación dijeron que «la investigación y el eventual juzgamiento de este tipo de delitos es responsabilidad primaria de los Estados».
El presidente del BROUK, Tun Knin, dijo en un comunicado que el fallo representaba una esperanza «no sólo para nosotros, los rohingya, sino para los oprimidos de todo el mundo».
Y añadió: «La decisión de Argentina demuestra que no hay ningún lugar donde esconderse para los que cometen genocidio: el mundo está firmemente unido contra estos abominables crímenes.»
Fuente: The Guardian
