Si se observan los debates que se han dado en diferentes países del mundo acerca de la legalización o no de la práctica del aborto, podemos identificar una serie de mitos y mentiras que se encuentran siempre presentes al momento en que surgen estas discusiones.
Generalmente, dichos mitos son promovidos y difundidos masivamente por grandes medios de comunicación (los cuales en algunos casos responden a los intereses de organizaciones pro aborto) provocando, de este modo, una gran burbuja de desinformación alrededor de una cuestión tan delicada como lo es el aborto.
Como se mencionó anteriormente, si bien existen una gran cantidad de falacias e información falsa, en esta ocasión se abordará el mito más empleado por quienes defienden el aborto: el aborto inseguro es una de las principales causas de la mortalidad materna en México. Sin embargo, contando con una gran cantidad de estudios de acceso público acerca de las causas de mortalidad durante la etapa de gestación, debemos preguntarnos, ¿es verdaderamente así?
Basta con someter a un simple análisis este argumento empleado por las organizaciones para observar cómo carece de fundamentos lógicos y sólidos. Este hecho se materializa con el estudio llevado a cabo por investigadores del Melisa Institute, la Durke University, la Universidad de Utah, el Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Carolina del Norte y el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, el cual demostró que dentro de los 32 estados mexicanos no se ha encontrado evidencia alguna que permita afirmar que el aborto constituya una de las principales causas de muerte materna.
Esta reciente investigación publicada en la prestigiosa revista British Medical Journal Open, comprobó que las principales determinantes de la mortalidad materna en México, a saber, son:
- El nivel de educación de la mujer;
- Atención obstétrica de emergencia;
- Atención prenatal y atención especializada durante el parto;
- Agua potable e higiene;
- Embarazo de alto riesgo y bajo peso al nacer;
- Violencia de género; y
- Fecundidad y maternidad tardía.
Con respecto al aborto, el estudio concluyó que en realidad la mayoría de las muertes maternas ocurren por causas no vinculadas a la práctica del aborto. Concretamente, el 93% de las muertes se deben a causas tales como: hipertensión gestacional, eclampsia, hemorragia posparto, enfermedades concomitantes y otras causas obstétricas. Asimismo, del total de causas de muerte en 10 años, el aborto inducido representó 2.9%, el aborto espontáneo el 0.5% y los embarazos ectópicos 3.7% del total de muertes maternas registradas en todo México; números los cuales se alejan completamente de la cifras exageradas e infladas que difunden constantemente los movimientos abortistas.
En base a tales porcentajes, los investigadores afirmaron que no se ha encontrado evidencia que permita hablar de una correlación (ya sea positiva o negativa) entre la legislación acerca del aborto y las muertes maternas, concluyendo, a su vez, que las muertes por aborto en México (las cuales ya de por si son muy bajas) no se encuentra influidas por el marco legal del Estado mexicano.
Determinantes de la Mortalidad Materna

Una vez demostrado que el aborto no constituye una de las principales causales de muerte en México, debemos preguntarnos, ¿qué menciona el estudio específicamente acerca de cada una de las verdaderas determinantes maternas que si afectan a las mujeres y por las cuales debemos tomar acción ya mismo?
La primera de ellas consiste en el nivel de educación que posee la mujer. La investigación comprobó que a un menor nivel de educación, mayor es el riesgo de muerte durante el embarazo, parto y posparto. El bajo nivel de alfabetización femenina explica entre el 11,9% y el 50% de la mortalidad materna. A su vez, las tasas de alfabetización femenina en los 32 estados oscilan entre el 77,5% y el 96,5%. Además de su impacto directo en la reducción de la mortalidad materna, la educación superior de las mujeres afecta positivamente otros factores, como un mayor acceso a la atención prenatal, la atención calificada del parto y la atención obstétrica de emergencia si surgen complicaciones durante el embarazo.
En segundo lugar, la atención obstétrica de emergencia se identifica como la segunda determinante, la cual hace referencia a la atención inmediata de una complicación obstétrica, tales como, hemorragia u obstrucción del trabajo de parto. Los investigadores hallaron que por cada 5% de aumento en el acceso a hospitales por complicaciones urgentes de este tipo, se podrían prevenir aproximadamente de 4 a 5 muertes maternas en cada estado, especialmente en aquellos con mayores índices de mortalidad.
Seguidamente, nos encontramos con la atención prenatal y atención especializada durante el parto. Este factor consiste en el número de mujeres que asisten regularmente a cuidados prenatales en las primeras etapas del embarazo. En México la atención especializada ronda entre el 75% y el 99% a lo largo y ancho de los diferentes estados que componen al país. Sin embargo, aún existen grandes faltantes y carencias en este sistema, el cual es fundamental para la salud de la mujer y del bebé por nacer.
Por otro lado, el acceso al agua potable y buenas condiciones de higiene se identificaron como factores ambientales fundamentales para evitar las muertes maternas. Entre menor sea el acceso a fuentes de agua limpia y potable, mayor es el número registrado de muertes durante la etapa del embarazo, debido a que malas condiciones de higiene pueden llevar a que se produzcan enfermedades que desembocan en la muerte de la madre.
La quinta causal de las muertes maternas en México es el embarazo de alto riesgo y bajo peso al nacer. Embarazos de este tipo, los cuales se dan generalmente en las regiones más pobres del país y llegan a representar casi el 50% de las muertes maternas en varios estado, resultan en las tasas más altas de nacimientos prematuros y bajo peso al nacer. Según los investigadores, por cada incremento de un 1% en el peso de los bebés recién nacidos se puede prevenir entre 1 y 2 muertes maternas por cada estado.
En sexto lugar, la violencia contra la mujer se identificó como una causal más de mortalidad materna, ya que la violencia física durante el embarazo incrementa fuertemente el riesgo de padecer complicaciones obstétricas. Se estima que entre el 2.8% y el 7.2% de las muertes maternas que tienen lugar en los estados mexicanos se deben a la violencia ejercida en contra de las mujeres.
Finalmente, el estudio clasificó a la fecundidad y maternidad tardía como la séptima principal causa de mortalidad materna en México. De acuerdo con lo afirmado por los investigadores, el aumento en el nivel de educación, junto con una mayor participación de la mujer en el mercado laboral han llevado a que la maternidad se posponga varios años en el tiempo, como así también se haya registrado un menor nivel de fecundidad, provocando un aumento en los embarazos en edades más adultas (mayores de 35 años). En sí, este fenómeno se clasifica como una causal de mortalidad, ya que a más avanzada edad, mayor son las probabilidades de sufrir complicaciones durante el embarazo y en la salud de la madre y del bebé por nacer.
Todo ello no solo demuestra que aún existe mucho trabajo por hacer para lograr reducir la mortalidad materna a niveles cercanos al 100%, sino también permite ver que la solución para la salud y vida tanto de la madre como del bebé por nacer no es el aborto. La solución reside en un conjunto de políticas públicas integrales que resuelvan problemas estructurales y acompañen a la mujer durante toda la etapa de gestación.
El anterior texto fue elaborado con información extraída de How to Reduce Maternal Mortality in Mexico? – Melisa Institute.
Fuente: Sala de Prensa Conciencia Nacional