En entrevista, reveló que hay una relación muy estrecha entre la estructura y el funcionamiento de una familia integrada por padre y madre en México con la posibilidad de que sus hijos no presenten durante su desarrollo actitudes violentas, problemas de adicciones, afecciones psicológicas y conductas delictivas.
Reveló que por ejemplo en Noruega, uno de las naciones más desarrolladas de Europa, el índice de violencia entre jóvenes pasó de 8 por ciento cuando los hijos vivían con papá y mamá a 21 por ciento cuando su familia estaba integrada sólo por alguno de sus progenitores, en una clara señal de que una familia heterosexual es sinónimo de estabilidad emocional respecto a los hijos.
En el caso de México, agregó, un 60 por ciento de hijos de cero a 17 años viven con padre y madre unidos en matrimonio, un 20 por ciento con mamá y papá en unión libre, un 10 por ciento sólo con su mamá y apenas un 3 por ciento sólo con papá.
En ese sentido, dijo que para evitar la desintegración familiar en México el sistema educativo nacional tiene como reto fomentar y promover la relación entre niños y niñas para una mejor integración cuando sean adultos e inculcar la solidaridad entre ellos.
Fuente: Siete24
