La intolerancia religiosa ha dejado de ser un grave problema social en este municipio, que anteriormente se caracterizaba por tener constantes conflictos sociales, la mayoría de ellos por las diferencias de credo entre la población.
Isidro Alvarado Ramos, secretario municipal en esta localidad, señaló que han sido varios los conflictos sociales y de diferentes índoles, los que han resuelto satisfactoriamente mediante el diálogo y la concertación con los diferentes sectores de la población.
El hablar de frente a la ciudadanía sin crear falsas expectativas y con responsabilidad, ha sido fundamental para conciliar diferencias entre algunos grupos sociales que han entendido las consecuencias que tiene la comisión de actos fuera de la ley y violentar el estado de derecho de los demás.
El encargado de la política interna en esta municipalidad reiteró que las discrepancias religiosas, eran el mayor riesgo para la inestabilidad social en esta población, cuyos actores en su momento supieron reflexionar su posición y respetar la creencia de cada persona, así como aceptar la ideología de cada individuo.
Reconoció que seguidores de religiones con mayor influencia social en el municipio, trataron de disuadir y desterrar a otras creencias con menores integrantes, lo que sin duda generó tensión y discriminación, por lo que tuvieron que actuar de inmediato y con mucho tacto para no generar un mayor problema que a la fecha dejó de ser un “foco rojo”.
En este sentido, el funcionario aseguró que el clima social de cara a las elecciones constitucionales de julio próximo está muy tranquilo, la ciudadanía ha dejado de influenciarse por grupos políticos y ahora generan conciencia por si solos a la hora de elegir a sus autoridades, lo que les da la libertad de decidir personalmente.
Fuente: El Sol de Hidalgo