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El gobierno tailandés ha accedido a permitir que los inspectores de las Naciones Unidas visiten una aldea de la etnia cristiana karen dentro del Parque Nacional Kaeng Krachan, tras las denuncias realizadas durante años de que los miembros de la tribu indígena han sido acosados repetidamente por los funcionarios del parque, que quieren que se vayan de los bosques locales.

En 2011, la pequeña comunidad cristiana Karen fue desalojada de su aldea, Bang Kloy, que se encuentra dentro de un complejo forestal protegido, y reubicada en una zona baja.

Los aldeanos denunciaron que los funcionarios habían quemado sus casas y los habían alejado de sus tierras ancestrales por la fuerza.

Los funcionarios justificaron sus acciones diciendo que los habitantes del bosque habían invadido tierras forestales protegidas y cazado ilegalmente animales salvajes en peligro de extinción en un complejo forestal de gran biodiversidad que está en proceso de ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Porlajee «Billy» Rakchongcharoen, un joven karen que había hecho campaña por el derecho de su pueblo a permanecer en el bosque, desapareció en 2014 tras ser detenido por funcionarios del parque. Más tarde se descubrió que había sido asesinado.

Hasta la fecha, ningún funcionario del parque ha sido acusado del asesinato de Porlajee, cuyos restos se encontraron en un bidón de aceite hundido en el agua de un embalse cerca de la oficina de un alto funcionario del parque.

La situación de los aldeanos ha recibido una amplia atención en Tailandia, donde muchos tailandeses la consideran un claro ejemplo de violación de derechos y de impunidad oficial.

Grandes grupos de jóvenes activistas tailandeses a favor de la democracia han organizado protestas periódicas en Bangkok en apoyo de los aldeanos karen, al tiempo que exigen justicia para Porlajee, cuyos presuntos asesinos, entre ellos un antiguo jefe del parque nacional, siguen libres.

Es probable que la misión de investigación de la ONU vuelva a llamar la atención sobre este caso de gran repercusión, en lo que los observadores consideran un avance positivo.

«¿Cómo puede el Estado tailandés seguir violando los derechos de las minorías étnicas una y otra vez? En 2018, el Tribunal Supremo Administrativo dictaminó que, dado que los karen son indígenas de la tierra, las autoridades forestales deben respetar la resolución del gabinete del 3 de agosto de 2010, que prohíbe el desalojo de las comunidades indígenas de las tierras ancestrales hasta que se resuelvan todos los conflictos de derechos sobre la tierra», explicaba el periódico Bangkok Post en un editorial a principios de este año.

«Este veredicto histórico debía ser una victoria para los karen, pero debido a la burocracia tailandesa, no se ha hecho justicia. Peor aún, cuando el parque se enteró de su derrota, la agencia puso en marcha leyes de parque aún más opresivas, que permitieron a los funcionarios forestales desalojar e incendiar las casas de los aldeanos.»

El ministro tailandés de Recursos Naturales y Medio Ambiente, Woravuth Silpa-archa, ha hecho un llamamiento para que se resuelva de forma amistosa el problema de los aldeanos y dijo que acogía con satisfacción la visita de funcionarios de la ONU a la aldea del pueblo karen en Kaeng Krachan.

Woravuth subrayó, sin embargo, que se habían tomado medidas contra los aldeanos porque habían infringido la ley al invadir un bosque protegido.

«Si se permite la entrada de nuevos invasores en el parque [natural protegido] y se talan más bosques para hacer sitio a las tierras de cultivo… ¿quién tendrá que rendir cuentas?», preguntó el ministro.

También ha prometido investigar las denuncias de violaciones de los derechos humanos.

Fuente: UCA News

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