La Federación Luterana Mundial y el Papa León XIV renuevan el camino hacia la plena comunión

Una delegación de la Federación Luterana Mundial (FLM) se reunió con el Papa León XIV en el Vaticano el 1 de octubre de 2026, en su primer encuentro oficial desde la elección del Pontífice en el cónclave de mayo de 2025. La delegación estuvo encabezada por el obispo Henrik Stubkjær, presidente de la FLM, acompañado por la secretaria general, la reverenda doctora Anne Burghardt, por personal de la sede de la comunión en Ginebra y por los vicepresidentes que representan a las iglesias miembros de todo el mundo.

El obispo Stubkjær expresó el deseo de que católicos y luteranos conmemoren juntos, el 25 de junio de 2030 en Augsburgo, el 500.º aniversario de la Confesión de Augsburgo, en la ciudad donde ese texto fue presentado por primera vez. Recordó que la Conmemoración Conjunta de la Reforma tuvo lugar en Lund y Malmö (Suecia) en octubre de 2016 y describió a la FLM como «un movimiento dentro del único movimiento ecuménico por la única Iglesia católica», al tiempo que señaló que la Confesión «nunca pretendió dividir, sino que buscaba un diálogo para el discernimiento mutuo». La Comisión Internacional Luterano-Católica sobre la Unidad, iniciada hace sesenta años y hoy en su sexta fase, prepara una declaración conjunta para el aniversario; entre los frutos del diálogo se citó la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación.

El Papa León XIV afirmó que «la comunión renovada en la fe apostólica, en los sacramentos y en los ministerios es la meta» y describió el año 2030 como «una profunda experiencia ecuménica» que puede convertirse en un momento compartido. La secretaria general, Anne Burghardt, valoró el encuentro como «un signo de nuestro compromiso continuo en el camino hacia la plena comunión».

La delegación obsequió al Papa una copia de la Cruz de Lund, creada para la conmemoración de 2016, y un cuenco de cerámica en forma de granada elaborado a mano por jóvenes palestinos en el Centro de Formación Profesional de la FLM en Jerusalén Oriental; según Stubkjær, su forma simboliza la vida, la abundancia y la esperanza en Tierra Santa, y su decoración con vid y hoja de olivo refleja «la reconciliación, la resiliencia y la administración responsable». El centro de formación opera a través de la Iglesia Evangélica Luterana en Jordania y Tierra Santa, vinculada también al Hospital Augusta Victoria, que ofrece atención oncológica especializada a pacientes palestinos.

Fuente: Lutheran World Federation