Misas en lengua de señas inclusión y fe para la comunidad sorda México 2026

En una Iglesia que busca abrir sus puertas a todos, también las personas con alguna discapacidad auditiva encuentran espacio. Cada semana, en distintas comunidades de México se celebran Misas con intérpretes en Lengua de Señas Mexicana (LSM), con la que los fieles pueden acercarse a Dios.

Una de estas comunidades está ubicada en la Parroquia de San José El Altillo, al sur de la Ciudad de México. Desde hace 16 años las personas sordas y oyentes se reúnen para compartir la Palabra del Señor y fortalecer su fe.

Para muchas familias, estos espacios han significado un cambio profundo. En entrevista con ACI Prensa, Carolina, madre de un niño sordo, recordó que durante mucho tiempo intentó, sin éxito, que su hijo prestara atención en una celebración eucarística.

“Nunca se podía aguantar un ratito en Misa. En cuanto entrábamos empezaba a gritar, a retorcerse, y me tenía que salir con él”, indicó. Sin embargo, luego de conocer a esta comunidad y asistir regularmente, su hijo participa mucho porque lo “apapachan y lo tratan bien”.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se estima que en el país hay 2.3 millones de personas con alguna discapacidad auditiva. Para darles atención se han creado pastorales especializadas en diferentes parroquias de todo el país.

Luz Mejía, de la comunidad del Altillo, estimó que en todo el país poco más de 30 lugares donde se celebran Misas para personas sordas, aunque aclaró que no hay un registro oficial a nivel nacional.

Si bien algunas de estas comunidades llevan años consolidadas, todavía persisten retos importantes, como ampliar los horarios de las celebraciones con intérpretes. Además, se busca que más sacerdotes tengan formación para un acompañamiento más completo, en especial para la Confesión de fieles.

Valeria Contreras, mujer sorda que en la actualidad es líder de la comunidad San José del Altillo, dijo a ACI Prensa que cuando se tienen herramientas disponibles, a las personas con alguna discapacidad auditiva “nos permite vincularnos más con Dios, tener una relación más cercana [con Él]”.

“Cuando los sacerdotes vienen, nos explican y saben señas o traen un intérprete, se abre el mundo, logramos una mejor conexión (…) Cuando no hay conocimiento, realmente no aprendemos nada, no sabemos cómo vincularnos con Dios”, lamentó.

Retos en la pastoral de sordos

Detrás de cada celebración hay un trabajo silencioso pero profundo: el de los voluntarios que interpretan cada palabra del sacerdote; sin embargo, una pastoral de sordos completa, además, acompaña a las personas con discapacidad auditiva en su vida de fe, ofreciendo formación y acceso a los sacramentos.

Norma Idalia Arévalo Jaramillo, coordinadora del apostolado en la Catedral de Monterrey, estado de Nuevo León, explicó en entrevista con ACI Prensa, que realizan diversas actividades como pláticas prebautismales, de Confirmación, Catecismo para niños, interpretación en bodas o Misas dominicales; entre otras.

Resaltó que durante los años que le ha tocado estar en esta pastoral ha descubierto que la pérdida de la audición es “una discapacidad que no se ve, y al no verse, hay poco apoyo”, así como poco entendimiento de ella.

Mencionó que dentro de la misma pastoral puede complicarse la atención, ya que “no todos los sordos saben la Lengua de Señas Mexicana al 100% o no todos los sordos pueden leer”, por lo que el acompañamiento nunca puede ser el mismo.

Por otro lado, además de dominar la Lengua de Señas Mexicana, deben formarse en temas litúrgicos y teológicos para transmitir con precisión el sentido de la fe.

En entrevista con ACI Prensa, Vanessa Castañeda, voluntaria e intérprete de lengua de señas, aseguró que uno de los trabajos más complicados es conocer términos litúrgicos y teológicos, que en algunas ocasiones no tiene interpretación literal.

“Si uno como intérprete no conoce esos conceptos o no conoce la idea o el sentido bíblico, litúrgico o teológico que tienen las palabras, vas a transmitir un mensaje equivocado”, mencionó.

“Dios se comunica en el silencio”

En la localidad de Zempoala, ubicada en el estado de México, otra comunidad ha florecido en torno a esta misma necesidad. Desde hace 8 años, la parroquia de Todos los Santos atiende a personas sordas bajo el acompañamiento del P. Omar Martínez Vásquez.

En entrevista con ACI Prensa, el sacerdote aseguró que “Dios se comunica en el silencio. Con diferentes signos visibles, Él nos envía señales y señas de su amor por nosotros”.

En este sentido, añadió que son las personas con discapacidad auditiva quienes resultan especialmente “sensibles para interpretar esas señales de su amor”.

Muestra de ello, dijo, es que la comunidad sorda es muy activa en la vida parroquial y anima a otras personas a participar.

Para el sacerdote, esta experiencia ayuda a comprender que un sordo no sólo es “destinatarios de nuestra ayuda y compasión”, sino que también forman parte de la Iglesia Católica y “enriquecen con su espiritualidad profunda, su nobleza, su honestidad y gran calidad humana”.

Fuente: aciprensa