La libertad de expresión es un derecho humano fundamental íntimamente ligado al ejercicio de la libertad religiosa. Sin la posibilidad de manifestar públicamente creencias, opiniones y convicciones, la vivencia plena de la fe se ve comprometida. No obstante, en diversas regiones del mundo, estos derechos han sido restringidos, marginados o incluso perseguidos. Frente a estas situaciones, líderes y comunidades religiosas de distintas tradiciones han alzado la voz en su defensa, apelando al respeto, la tolerancia y el diálogo interreligioso como principios esenciales de convivencia. A continuación, se presentan algunos ejemplos representativos de estas acciones:

El Manifiesto Interdenominacional de México (2010)
En México, diversas confesiones religiosas unieron esfuerzos para proteger la libertad de expresión de líderes y comunidades religiosas. La Iglesia Metodista, la Iglesia Luterana, la Iglesia Maronita, la Iglesia Anglicana, la Iglesia Greco-Melquita y el Movimiento Hare Krishna firmaron el “Manifiesto Interdenominacional de México”, en el que afirmaron, que ningún líder religioso debe ser silenciado bajo ninguna circunstancia. El documento hizo un llamado al Estado mexicano a no extralimitarse en su autoridad bajo el principio de laicidad, advirtiendo sobre los riesgos de caer en un secularismo radical o en actos de persecución contra la religión.
La Declaración de Marrakech (2016)
En Marruecos, más de 200 líderes musulmanes, académicos y expertos en derecho islámico, provenientes de más de 120 países, firmaron la “Declaración de Marrakech”. Este documento aboga por la protección de las minorías religiosas en países de mayoría musulmana, reconociendo su derecho a practicar libremente su fe. La declaración se basó en la histórica Constitución de Medina (redactada por el profeta Mahoma en el siglo VII) que garantizaba la convivencia pacífica entre comunidades religiosas, estableciendo un precedente islámico para la libertad religiosa. Este acto representó una respuesta directa al extremismo.
Rev. Dr. William J. Barber II: moral pública y libre expresión
En Estados Unidos, el reverendo Dr. William J. Barber II ha sido una de las voces más influyentes en la defensa de la libertad de expresión desde una perspectiva teológica y moral. Pastor, líder del movimiento Moral Mondays y cofundador de la organización Repairers of the Breach, ha abogado por los derechos civiles, la justicia racial y el derecho a expresar públicamente convicciones religiosas en el espacio público. En 2024, fue galardonado con el “Premio a la Libre Expresión”, reconociendo su compromiso por integrar los valores religiosos en el debate democrático, basándose en los principios morales y constitucionales más profundos del país.
El papa Benedicto XVI y el “secularismo positivo”
Durante su visita a Estados Unidos en 2008, el papa Benedicto XVI reflexionó sobre la importancia de que cada persona tenga la libertad de vivir su fe sin coerción ni censura. En su discurso, destacó el valor del “secularismo positivo”, una visión que no implica la eliminación de la religión del ámbito público, sino un reconocimiento mutuo entre el Estado y las confesiones religiosas. Señaló que este respeto requiere la valentía de los creyentes para participar activamente en la vida cívica y aportar sus principios y valores al debate público, de manera razonada y constructiva.
Estos casos muestran cómo distintas voces religiosas, desde diferentes contextos y credos, han defendido activamente el derecho a la libertad de expresión religiosa como un componente esencial de toda sociedad democrática. Sigamos sus pasos y reafirmemos el respeto a la libertad de expresión religiosa.

Sala de Prensa CNLR
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