Tras los atentados dirigidos por Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra subsiguiente, el clima de tensión y conflicto ha afectado gravemente a la salud mental de personas de todas las confesiones en Israel. Para facilitar el acceso a los servicios de salud mental y, a su vez, aumentar la resiliencia, una iniciativa respaldada por la OMS ha aprovechado la influencia de los líderes religiosos de las comunidades judía y musulmana para poner en contacto a las personas con un apoyo fundamental en materia de salud mental.
Dirigido por Mosaica, una organización no gubernamental cuyo objetivo es promover el diálogo y la cooperación interconfesionales, el proyecto Líderes religiosos y salud mental reconoce que los líderes religiosos están profundamente arraigados en sus comunidades y ocupan una posición de confianza única. Ha establecido una asociación tripartita entre líderes religiosos, líderes comunitarios y expertos en salud mental que tiende puentes entre los servicios de salud mental y las comunidades necesitadas.
Al formar e implicar a los líderes religiosos y comunitarios en cuestiones de salud mental, el proyecto les permite ayudar a sus comunidades a reconocer la importancia de abordar el sufrimiento mental y acceder a la ayuda. Este planteamiento no sólo ha hecho más accesible la atención a la salud mental a escala local y nacional, sino que también ha reducido el estigma asociado a menudo a la búsqueda de ayuda.
Respuesta a un aumento de la angustia mental
Tras los atentados de octubre de 2023, muchos en Israel quedaron profundamente traumatizados. Para la minoría árabe del país, los problemas de salud mental también aumentaron intensamente. Según el coordinador musulmán del proyecto, «muchos manifestaron una mezcla de sentimientos, algunos estaban traumatizados por los atentados de Hamás, sobre todo porque muchos árabes también habían sido asesinados y secuestrados por ellos, mientras que otros se identificaban con el sufrimiento palestino tras los atentados y, con la operación militar de Israel, se sentían impotentes.»
Para respetar y responder a estos complejos sentimientos, se desarrollaron herramientas específicas y adaptadas de forma independiente para ambas comunidades.
Con el apoyo de la OMS, Mosaica contrató a destacados psicólogos especializados en traumas para desarrollar programas de formación especializados para líderes religiosos y comunitarios. Una vez formados, estos líderes organizaron unas 100 sesiones de apoyo en diversos entornos, como sinagogas, mezquitas y centros comunitarios, e incluso residencias temporales para evacuados.
Esta amplia difusión, unida a herramientas de salud mental adaptadas a las comunidades judía y musulmana, garantizó que el apoyo fuera profesional y culturalmente sensible y pertinente. A lo largo de todo el proyecto, los especialistas en traumas estuvieron disponibles para prestar apoyo psicológico urgente o derivar a las personas afectadas.
La participación de la comunidad fue especialmente importante para abordar las profundas heridas psicológicas de la sociedad israelí. Los líderes religiosos y comunitarios, familiarizados con las luchas de sus comunidades, pudieron ofrecer consuelo, promover la curación y orientar a las personas hacia los servicios de salud mental cuando lo necesitaban.
Además, los pronunciamientos religiosos emitidos por estos líderes aumentaron significativamente la aceptación de los servicios de salud mental prestados por el Ministerio de Sanidad israelí dentro de sus comunidades, lo que ilustra cómo las iniciativas impulsadas por la fe pueden transformar las actitudes hacia la asistencia.
Cooperación interconfesional en materia de salud mental
La colaboración permanente entre los líderes religiosos y comunitarios y los profesionales de la salud mental fue una característica clave del proyecto, que garantizó un compromiso continuo y una respuesta rápida a los casos urgentes, como los traumas de los evacuados o los jóvenes en riesgo de violencia.
Desde el inicio del proyecto, más de 1000 líderes de la red de líderes religiosos de las comunidades musulmana y judía de Mosaica han difundido mensajes de promoción de la salud mental y la resiliencia, y unos 300 líderes religiosos, comunitarios y pedagógicos musulmanes y 400 judíos han participado en actividades directas de formación y programación.
Hasta ahora, más de 200 jóvenes musulmanes y judíos han recibido tratamiento profesional de salud mental, y 4000 miembros de las comunidades musulmana y judía han participado en ceremonias, conferencias y servicios dedicados a la resiliencia y la reflexión, dirigidos por personas formadas por el proyecto.
Reconstruir la resiliencia desde las profundidades del trauma
El rabino Yadid, coordinador judío del proyecto, declaró: «El papel de los líderes religiosos en la promoción de la resiliencia comunitaria y el apoyo a la salud mental es fundamental, especialmente en las comunidades más cerradas y tradicionales, donde estas cuestiones se afrontan a menudo con reticencia o evitación. Cuando los líderes religiosos hablan colectivamente, haciendo hincapié en la importancia de abordar la salud mental, se rompe el silencio y se elimina el estigma que rodea a estos temas.»
Y añadió: «Esto tiene un efecto dominó, reforzando la resiliencia y la recuperación de toda la comunidad. Consideramos que se trata de un enfoque crucial, que demostró su eficacia durante la COVID-19 y que ahora se está aplicando para abordar los traumas relacionados con los conflictos.»
Los líderes religiosos han aprendido a facilitar los debates sobre la superación del trauma y han capacitado a las personas para compartir sus experiencias, fomentando un entorno de apoyo para la curación colectiva. Su participación no sólo ha mejorado la resiliencia individual, sino que también ha reforzado los lazos comunitarios, permitiendo el apoyo mutuo frente a la adversidad.
Al dar prioridad a la formación y el compromiso de los líderes religiosos y comunitarios, se ha establecido un sólido marco para la resiliencia que está beneficiando a las personas y a la comunidad en general.
Fuente: World Health Organization